Una investigación publicada por el Financial Times desató una fuerte polémica en la industria tecnológica al atribuir a una herramienta interna de inteligencia artificial de Amazon la responsabilidad por una interrupción de servicios en su división de nube, Amazon Web Services (AWS). La compañía respondió con inusual contundencia, negó que la causa haya sido un fallo de la IA y acusó al medio británico -uno de los periódicos tradicionales más respetados- de presentar una versión inexacta de los hechos.
El artículo del FT, titulado “Amazon service was taken down by AI coding bot”, sostuvo -citando fuentes internas sin identificar- que una caída registrada en diciembre de 2025, con una duración aproximada de 13 horas, estuvo vinculada a la actuación de “Kiro”, un agente de programación asistido por IA utilizado por ingenieros de AWS. Según el reporte periodístico, el sistema habría decidido eliminar y recrear un entorno operativo, lo que provocó la interrupción de una función orientada a clientes.
El enfoque del medio puso el acento en el creciente uso de agentes autónomos capaces de modificar código y entornos productivos, y en los riesgos que supone delegar decisiones críticas a sistemas generativos con permisos elevados. El FT incluso mencionó un segundo episodio menor también vinculado a herramientas de desarrollo asistidas por IA.
La respuesta de Amazon
Pocas horas después de la publicación, Amazon difundió un comunicado oficial titulado “Correcting the Financial Times report about AWS, Kiro, and AI”, en el que reconoció la existencia de una interrupción, pero rechazó que la causa haya sido una falla intrínseca del sistema de inteligencia artificial.
Según la versión de AWS, el incidente se originó en un error humano de configuración de permisos -un “rol mal definido”- y no en una decisión autónoma defectuosa del agente de IA. La empresa sostuvo además que el impacto fue limitado a un servicio específico de gestión de costos en una región concreta, sin afectar infraestructura crítica de cómputo, almacenamiento ni otros servicios centrales de la nube.
Amazon también negó la caracterización de un patrón de fallas asociadas a IA, señalando que no existió un segundo evento con impacto relevante en clientes.
La controversia trasciende el episodio concreto y se inscribe en un debate estructural dentro del sector tecnológico: cómo gobernar la integración de agentes de IA en procesos productivos sensibles.
Las herramientas de “AI coding” -cada vez más adoptadas por grandes corporaciones para acelerar desarrollo y reducir costos- operan con distintos niveles de autonomía. En entornos como AWS, donde millones de empresas dependen de la estabilidad de la infraestructura, la gestión de permisos, revisiones cruzadas y controles de despliegue constituye un eje crítico de gobernanza.
Para AWS -líder global en servicios de nube y uno de los pilares financieros de Amazon- la discusión no es menor. La percepción de que herramientas internas de IA puedan provocar caídas operativas podría afectar la confianza corporativa en un mercado altamente competitivo frente a jugadores como Microsoft Azure o Google Cloud.
El Financial Times pertenece desde 2015 al grupo japonés Nikkei Inc., uno de los mayores conglomerados de información económica del mundo. Por su parte, AWS es la división de nube de Amazon, fundada por Jeff Bezos y convertida en un gigante diversificado del comercio electrónico y la infraestructura digital. AWS es uno de los principales motores de rentabilidad del grupo y pieza clave en su estrategia de inteligencia artificial. A título personal, Bezos también es propietario de The Washington Post, adquirido en 2013 fuera de la estructura corporativa de Amazon.


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