Más de 700 creadores -entre actores, músicos, compositores, guionistas y autores- lanzaron esta semana la campaña Stealing Isn’t Innovation con un objetivo claro: cuestionar el uso de obras protegidas por derechos de autor para entrenar y desarrollar sistemas de inteligencia artificial sin consentimiento ni compensación. La iniciativa apunta directamente a las prácticas de compañías tecnológicas que, según los firmantes, construyen productos comerciales a partir de contenidos ajenos.

La campaña es impulsada por la Human Artistry Campaign y cuenta con el respaldo público de The New York Times, que expresó que el debate excede a un sector específico y afecta a todo el universo creativo: desde editoriales y estudios de cine hasta periodistas, podcasters y músicos. El apoyo del diario se enmarca en una discusión más amplia sobre el valor económico del contenido original en la era de la automatización.



A través de piezas de comunicación y adhesiones públicas, la campaña propone mostrar “cómo sería el mundo” si los creadores no pudieran vivir de su trabajo. El planteo conecta la discusión técnica sobre el entrenamiento de modelos de IA con una consecuencia concreta: la erosión de los ingresos que sostienen la producción cultural profesional.

Entre las figuras más visibles del grupo también aparecen Cyndi Lauper, ícono del pop de los años 80 que combinó éxito comercial con un sostenido activismo por los derechos civiles; Questlove, músico, productor y curador cultural, reconocido por su trabajo con The Roots y por tender puentes entre música, medios y pensamiento crítico; y REM, banda clave del rock alternativo estadounidense, pionera en demostrar que la independencia artística podía convivir con el éxito global. A ellos se suma Scarlett Johansson, una de las actrices más influyentes de Hollywood, que en los últimos años tomó un rol activo en el debate sobre el uso de la IA y la voz de los intérpretes; Fran Drescher, actriz y presidenta del sindicato SAG-AFTRA, convertida en referente de la defensa laboral frente a la automatización; y Vince Gilligan, creador de Breaking Bad, cuya obra es emblema del valor autoral en la era de las plataformas.

La campaña también refleja un giro en la estrategia del sector creativo: pasar del litigio individual a la acción colectiva y a la construcción de un marco narrativo comprensible para audiencias amplias. En ese sentido, el respaldo de medios y organizaciones culturales busca amplificar el mensaje y presionar por reglas claras que equilibren desarrollo tecnológico, sostenibilidad económica y respeto por la propiedad intelectual.


Texto elaborado com la herramienta de inteligencia artificial ChatGPT 5.2 con supervisión humana

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