Un estudio regional basado en encuestas a más de 4000 periodistas en activo ofrece una de las descripciones comparativas más amplias realizadas hasta ahora sobre el ejercicio del periodismo en América Latina. Los mundos del periodismo: seguridad, autonomía profesional y resiliencia entre los periodistas en América Latina, editado por Summer Harlow, Sallie Hughes y Celeste González de Bustamante, reúne resultados del programa internacional Worlds of Journalism Study (WJS) analiza condiciones laborales, riesgos de seguridad, valores profesionales y percepciones de autonomía en once países de la región.

El periodismo como función democrática bajo presión

En el prólogo institucional, Rosental Calmon Alves sitúa el libro en una tradición de defensa del periodismo como pilar democrático en contextos de violencia, censura e inestabilidad económica. El eje central es la falta histórica de datos sistemáticos sobre los propios periodistas latinoamericanos y la necesidad de contar con evidencia empírica comparable para orientar políticas públicas, estrategias de protección y debates académicos.

La introducción, firmada por Hughes y Harlow, presenta el marco analítico del volumen: periodistas altamente formados, con fuerte adhesión a funciones democráticas clásicas -control del poder, visibilización de problemas sociales, provisión de análisis-, que trabajan en condiciones marcadas por precariedad contractual, multiempleo, acoso, vigilancia y tensiones crecientes entre autonomía percibida y restricciones reales. El estudio documenta, además, brechas de género, deterioro del bienestar emocional y una creciente dependencia de redes informales de apoyo ante la baja confianza en la protección estatal.

El trabajo fue publicado el 14 de enero de 2026 por el Centro Knight para el Periodismo en las Américas, Universidad de Texas en Austin, en colaboración con la Facultad de Comunicación y el Departamento de Periodismo y Gestión de Medios de Comunicación de la Universidad de Miami y el Centro para el Cambio Global y los Medios de Comunicación de la Universidad de Texas en Austin.

Este libro es producto del análisis de los datos de la encuesta global de WJS, que utlizó cuestionarios estandarizados y procedimientos de campo desarrollados en colaboración durante 2019. Las cuarentenas debidas al Covid-19 retrasaron el trabajo de campo, que en América Latina se extendió desde octubre del 2021 hasta octubre del 2024. Cada equipo de país encuestó a periodistas activos utilizando muestras de probabilidad a nivel nacional con un margen de error del 5% o menos y un nivel de confianza del 95%. Todos los datos fueron verificados por estadísticos de la oficina mundial de la red en Múnich.



Argentina: autonomía percibida y fragilidad económica

El capítulo de Argentina, firmado por Adriana Amado, de la Universidad Camilo José Cela (UCJC, Madrid), describe un sistema con altos niveles de autonomía declarada, pero con una base económica frágil. Más de la mitad de los periodistas carece de contratos a tiempo completo y una proporción significativa obtiene ingresos fuera del periodismo. La inseguridad física es menor que en otros países, pero la inestabilidad económica condiciona el ejercicio profesional.

El volumen incorpora un texto en primera persona del periodista José Crettaz, quien aborda el problema de la sostenibilidad del periodismo argentino y la ausencia de redes de contención institucionales en un mercado mediático en transformación.

México: violencia narco, presión estatal y autoprotección

El capítulo sobre México, elaborado por Armando Gutiérrez-Ortega, Karles Daniel Antonio-Manzo, Mireya Márquez Ramírez, Martín Echeverría, Julieta Brambila, Josefina Buxadé Castelán, Celia del Palacio Montiel, Rubén Arnoldo González, Luis Lemini, Frida Viridiana Rodelo Amezcu, Grisel Salazar Rebolledo y Sallie Hughes, describe un entorno de riesgo sostenido para el ejercicio periodístico. La encuesta a 443 periodistas muestra altos niveles de discursos de odio, vigilancia y desacreditación, junto con una reducción del gasto oficial en publicidad y un debilitamiento de los mecanismos institucionales de protección.

Más de la mitad de los periodistas reporta haber sufrido discursos degradantes, y cerca de un tercio declara experiencias de vigilancia. La respuesta predominante no es institucional sino individual y colectiva: verificación reforzada, cambios de rutinas, anonimato, autocensura y redes de apoyo entre colegas.

El libro incorpora además un texto en primera persona del periodista Javier Garza Ramos, quien describe desde su experiencia profesional la presión política y el intento de modelar “la prensa que quiere el gobierno”, aportando una lectura cualitativa que complementa los datos de la encuesta.

«La actitud de [Andrés Manuel] López Obrador frente a la prensa también motivó el desdén a los problemas que el periodismo mexicano arrastraba desde antes de 2018, en particular la violencia. Su promesa de campaña sobre acabar con la impunidad en los asesinatos de periodistas nunca se cumplió, por el contrario, recortó el presupuesto de las agencias dedicadas a prevenir o investigar crímenes contra periodistas», afirmó Garza Ramos.

Venezuela: control estatal, colapso económico y migración digital

El capítulo de Maximiliano Frías-Vázquez, Carlos Arcila Calderón y David Blanco-Herrero describe un ecosistema mediático profundamente condicionado por el control estatal, la crisis económica y la fragilidad institucional. Los periodistas venezolanos muestran altos niveles de autocensura, vigilancia y multiempleo, con una fuerte migración hacia medios digitales como estrategia de supervivencia profesional.

El libro suma un testimonio en primera persona de Luz Mely Reyes, quien relata las condiciones de asfixia económica, presión política y estrategias de resistencia que atraviesan el trabajo periodístico cotidiano en el país. Este testimonio es anterior a la operación militar estadounidense que capturó al dictador Nicolás Maduro y lo trasladó a Nueva York. «La situación actual se puede describir como una emergencia mediática compleja. Me permito hacer un paralelismo con la emergencia humanitaria que vive el país, que fue caracterizada por las organizaciones de derechos humanos en Venezuela, sobre todo porque la situación de medios y periodistas es una crisis propiciada desde el Estado», sostuvo Reyes.

Brasil: altos niveles de acoso y desigualdades persistentes

Laura Storch, Marcos Paulo da Silva, Janara Nicoletti y Kérley Winques analizan el caso brasileño, que destaca por registrar algunos de los niveles más altos de discursos de odio, vigilancia y acoso laboral de la región. Más de la mitad de los periodistas declara haber sufrido ataques verbales, y Brasil encabeza los indicadores regionales de vigilancia reportada.

El estudio identifica, además, brechas de género en experiencias de acoso y preocupaciones por el bienestar, junto con presiones estructurales vinculadas a contratos inestables y producción simultánea para múltiples plataformas.

El Salvador: acoso gubernamental y autocensura

En el caso salvadoreño, analizado por Summer Harlow, los datos reflejan niveles elevados de acoso, vigilancia y discursos de hostilidad hacia la prensa en el marco de la estrategia de seguridad del gobierno. El estudio muestra una alta proporción de periodistas que recurre a la autocensura como mecanismo de protección y a redes de apoyo entre colegas, mientras que la búsqueda de amparo estatal es marginal.

La combinación de presión política, concentración del discurso oficial y precariedad laboral genera un entorno donde el ejercicio del periodismo se redefine en clave defensiva, con impactos directos sobre la agenda informativa y la profundidad de la cobertura.

Costa Rica: advertencias en una democracia estable

El capítulo sobre Costa Rica, firmado por Celeste González de Bustamante, Jeannine E. Relly, Vanessa Bravo y Silvia DalBen Furtado, muestra un panorama comparativamente menos violento, pero con señales de deterioro. Aunque los niveles de agresión física son bajos en relación con otros países, los periodistas reportan preocupación por la estabilidad económica, el aumento del trabajo multiplataforma y un clima de confrontación discursiva desde el poder político.

El volumen incluye un texto en primera persona de la periodista Yanancy Noguera, quien reflexiona sobre los hallazgos del estudio y describe tensiones emergentes entre tradición democrática, sostenibilidad económica de los medios y libertad de prensa. «La censura que se manifiesta en Costa Rica no se da mayoritariamente en agresiones físicas, administrativas o legales, como ocurre en otros países, sino principalmente en arremetidas verbales», afirmó Noguera.

Colombia: fragmentación del sistema y riesgos persistentes

Jesús Arroyave y Miguel Garcés examinan un sistema mediático fragmentado, con riesgos asociados a actores armados, economías ilegales y presiones locales. Aunque los periodistas expresan un respaldo elevado a funciones democráticas tradicionales, los datos muestran contratos inestables, cargas de trabajo intensas y dependencia del multiempleo.

La inseguridad no es homogénea, pero condiciona la cobertura en determinadas regiones y temas, reforzando estrategias de autocuidado y cooperación informal.

Ecuador: autonomía declarada y vulnerabilidades estructurales

Martín Oller Alonso analiza la cultura periodística ecuatoriana a partir de indicadores de autonomía, seguridad y medidas de protección. Los periodistas reportan una percepción relativamente alta de libertad editorial, pero conviven con preocupaciones por la estabilidad económica, la seguridad física y la precariedad contractual, especialmente entre mujeres.

Perú: desigualdad social, crisis política y sobrecarga laboral

El capítulo de Lilian Kanashiro, Lourdes Cueva Chacón, Karles Daniel Antonio-Manzo y Jessica Retis muestra un contexto atravesado por inestabilidad institucional y desigualdad social. Aunque Perú presenta niveles relativamente bajos de acoso interpersonal, registra altos índices de multiempleo, producción para múltiples plataformas y preocupación por la seguridad física y económica.

Bolivia: polarización y estrategias de cautela profesional

Mireya Márquez Ramírez, Víctor Quintanilla Sangüeza y Miguel Ángel Olmos Flores describen un entorno marcado por la polarización política. Los periodistas bolivianos destacan por altos niveles de capacitación en seguridad y uso de redes de apoyo, junto con una elevada informalidad contractual y estrategias de neutralidad y precaución frente al conflicto político.

Chile: resiliencia institucional con tensiones laborales

William Porath, Daniela Grassau y Constanza Ortega-Gunckel analizan el caso chileno, que presenta mejores indicadores contractuales que otros países de la región, pero no está exento de tensiones. El estudio registra trabajo multiplataforma, presión productiva y preocupación por la sostenibilidad económica de los medios en un contexto de crisis políticas recientes.

Un mapa regional con implicancias para la democracia

En conjunto, el libro ofrece una radiografía comparativa del periodismo latinoamericano basada en datos empíricos y complementada por testimonios profesionales. El resultado es el de una profesión que mantiene una fuerte adhesión a valores democráticos, pero que opera bajo restricciones estructurales crecientes. Para responsables de políticas públicas, organizaciones de apoyo a la prensa, medios y universidades, el estudio aporta evidencia concreta sobre los riesgos, desigualdades y estrategias de supervivencia que definen hoy el trabajo periodístico en América Latina.


Texto elaborado con la herramienta de IA Chatgpt 5.1 con supervisión humana


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