La ficción argentina atraviesa una transformación que sus principales protagonistas describen como una crisis. La desaparición de las telenovelas de la televisión abierta, la pérdida de continuidad laboral de actores y técnicos y las dificultades para financiar nuevas producciones contrastan, sin embargo, con la creciente importancia de las plataformas internacionales, que siguen encargando, produciendo y estrenando películas y series argentinas.
En ese contexto, la Fundación Sagai, organización cultural y educativa creada por la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (Sagai), reunió el 13 de octubre en el Teatro Liceo de Buenos Aires a Adrián Suar, Pablo Echarri, Carlos Rottemberg, Vanessa Ragone y Marcos Carnevale. El encuentro, titulado «La ficción se pregunta: una industria en transformación», buscó identificar propuestas para recuperar la actividad y concluyó con planteos que incluyen exenciones impositivas, incentivos a la inversión, reformas del Incaa y nuevos mecanismos de coproducción.
Pero los datos disponibles muestran una realidad más compleja que la desaparición de la ficción nacional. Según el relevamiento de BB Media (adquirida en marzo de 2025 por Fabric Data) y citado en un estudio académico realizado en la UBA, entre enero de 2024 y marzo de 2025 se identificaron 148 originales argentinos en los catálogos disponibles en Argentina (algunos producidos con anterioridad). Cinco servicios reúnen 125 de ellos, y Netflix encabeza la lista con 70, seguida por Disney+ (21), Max (20) y Amazon Prime Video (12); Star+ casi no participa (2). La cifra mide títulos disponibles, no producción de esos quince meses, y una parte importante son anteriores a 2022. De los títulos relevados, 60 son series y 88, películas.
La cifra corresponde a un inventario de títulos originales disponibles, no a producciones realizadas o estrenadas exclusivamente durante esos quince meses. De todos modos, permite dimensionar la participación de las plataformas en la industria audiovisual argentina.
Por otra parte, las estadísticas del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) indican que durante 2023 se estrenaron 241 películas nacionales en salas, frente a 235 en 2024 y 239 en 2025. Estos registros, que incluyen largometrajes de ficción y documentales, muestran una estabilidad relativa en la cantidad de estrenos cinematográficos. Sin embargo, muchas de esas películas habían comenzado a producirse varios años antes de su llegada a las salas, por lo que las cifras no reflejan necesariamente el nivel de actividad de cada período ni permiten establecer conclusiones sobre la evolución reciente de la inversión, el empleo o la cantidad de rodajes.
La relativa estabilidad en la cantidad de estrenos cinematográficos también debe analizarse a la luz de los tiempos de producción de la industria. En enero de 2025, el presidente del Incaa, Carlos Pirovano, reveló en una entrevista con Convercom.info que existían unas 400 películas nacionales en distintas etapas de producción, iniciadas durante la gestión anterior. Ese volumen de proyectos pendientes ayuda a explicar por qué los estrenos de 2024 y 2025 pueden mantenerse relativamente estables sin que eso implique necesariamente una continuidad equivalente en los nuevos rodajes, las inversiones o la generación de empleo.
Rottemberg propuso cinco años de exenciones impositivas
Durante el encuentro de Sagai, el empresario teatral Carlos Rottemberg planteó una de las propuestas económicas más concretas: establecer un régimen de exenciones impositivas durante cinco años para las producciones de ficción destinadas a la televisión abierta, que posteriormente podrían comercializarse en plataformas internacionales sujetas al régimen tributario habitual.
El empresario teatral argumentó que la paralización de las producciones también implica una pérdida de recaudación para el Estado. Un beneficio transitorio podría contribuir a reactivar la actividad y reconstruir un circuito productivo que se deterioró durante los últimos años.
Rottemberg también advirtió que la desaparición de la ficción televisiva tiene consecuencias para el teatro comercial. Durante décadas, los programas de televisión funcionaron como un mecanismo de popularización de actores y actrices que luego encabezaban espectáculos teatrales. Al desaparecer esa vidriera, las salas perdieron uno de los canales tradicionales para construir figuras capaces de convocar grandes audiencias.
El productor consideró necesario recuperar esa articulación entre televisión y teatro, además de explorar nuevos esquemas de financiamiento y producción.
Suar pidió reglas claras y mayor participación de los canales
Adrián Suar, fundador de Polka y uno de los principales productores de ficción televisiva argentina de las últimas tres décadas, sostuvo que el sector necesita recuperar condiciones económicas que permitan sostener la producción.
Reconoció que las plataformas representan una fuente importante de inversión y expresó su deseo de que continúen aumentando sus rodajes en el país. Sin embargo, también reclamó una participación más activa de los canales de televisión y un diálogo entre los distintos integrantes de la industria. Suar es actualmente gerente de programación de El Trece TV.
Su planteo refleja una transformación del negocio audiovisual. Los canales abiertos perdieron capacidad económica para financiar producciones extensas, mientras los servicios de streaming incrementaron su presencia como compradores y financiadores de contenidos.
Esa situación afecta particularmente a las productoras independientes, que deben adaptar sus modelos de negocios a los encargos de las plataformas y negociar condiciones sobre financiación, distribución y propiedad intelectual.
Echarri pidió adoptar un modelo de cash rebate
El actor Pablo Echarri, uno de los principales referentes de Sagai y actual tesorero de la entidad, propuso desarrollar mecanismos nacionales de devolución de inversiones, conocidos como cash rebate, para estimular la producción de películas y series, siguiendo experiencias como las de Uruguay y Colombia, donde existen regímenes que permiten recuperar parte de los gastos realizados en el país y beneficios fiscales para atraer rodajes.
Su planteo incluyó tanto los proyectos destinados a mercados internacionales como las producciones dirigidas a los canales argentinos. El actor también defendió una modernización del Incaa, una mayor atención a los proyectos independientes y la recuperación de producciones cinematográficas de presupuesto medio.
Otro aspecto del debate fue la propiedad intelectual. Aunque las plataformas permiten financiar y distribuir obras que difícilmente encontrarían recursos en el mercado local, sus esquemas contractuales pueden limitar la participación futura de los productores argentinos en los ingresos generados por esas creaciones.
Echarri también propuso desarrollar durante aproximadamente un año una agenda de demandas consensuadas entre los distintos sectores, para presentarla posteriormente ante las autoridades nacionales.
Ragone advirtió sobre la producción que se realiza fuera del país
Vanessa Ragone, reconocida productora cinematográfica argentina, ganadora del Oscar por El secreto de sus ojos y fundadora de Haddock Films, defendió la necesidad de combinar inversión privada con herramientas de promoción pública, especialmente para las primeras películas y el desarrollo de nuevos realizadores.
La productora advirtió que numerosos proyectos considerados argentinos por la nacionalidad de sus creadores se realizan efectivamente fuera del país, lo que reduce el impacto local de esas inversiones. Su intervención derivó en una comparación con Uruguay, que dispone de instrumentos de incentivo audiovisual destinados a atraer rodajes y servicios de producción.
La discusión puso de manifiesto la competencia internacional por captar proyectos audiovisuales, en un mercado donde las plataformas pueden elegir entre distintos países y evaluar costos, incentivos fiscales, infraestructura y disponibilidad de profesionales.
Ragone también mencionó el caso de la telenovela española La promesa, coproducida por RTVE y una productora independiente, que combina emisiones por televisión abierta con distribución digital y comercialización internacional a través de plataformas como HBO Max. La productora presentó ese modelo como una alternativa para recuperar la ficción argentina mediante acuerdos entre canales, productoras independientes y servicios de streaming.
Carnevale pidió aceptar los nuevos hábitos de consumo
Marcos Carnevale, reconocido director, guionista y productor argentino, creador de éxitos como Elsa y Fred, Corazón de león y Granizo, y referente de la ficción televisiva de Polka, introdujo una perspectiva vinculada con la transformación de las audiencias.
El director y guionista recordó los años de mayor actividad de Polka, cuando podían producirse varios programas por año con niveles de audiencia que actualmente resultan difíciles de alcanzar. Señaló que la pandemia aceleró la migración de espectadores hacia las plataformas, YouTube y las redes sociales, al tiempo que aparecieron nuevas generaciones con hábitos de consumo diferentes.
Esos cambios también modificaron los formatos y las formas de narrar. Según Carnevale, los guiones requieren hoy mayor concentración narrativa y menos tiempo para desarrollar determinados detalles.
Su planteo apuntó a que la recuperación de la ficción no puede consistir únicamente en reconstruir las condiciones de producción del pasado, sino que debe contemplar la transformación tecnológica y cultural de los últimos años.
El encuentro de Sagai concluyó con el compromiso de avanzar hacia una agenda sectorial compartida, que incluya a productores, actores, directores, guionistas, técnicos y responsables de los canales de televisión. El actor Jorge Marrale, presidente de la entidad, planteó la necesidad de incorporar a los canales a las próximas conversaciones. La fundación anunció que elaborará un documento con las principales ideas surgidas durante la jornada.
Ocho nuevos rodajes de Netflix y US$ 2000 millones de Amazon
La actividad de las plataformas no se detuvo en los 150 títulos identificados por BB Media. El 14 de septiembre de 2026, Netflix anunció el inicio de ocho nuevas producciones argentinas durante el segundo semestre del año, distribuidas entre seis series y dos películas.
Entre los proyectos anunciados figuran las series Sangre, Plata quemada, La Torre, El amor es otra cosa y La ciudad, además de la tercera temporada de En el barro. Completan la lista las películas Ümana y Volver a brillar, protagonizadas por Natalia Oreiro y Adrián Suar, respectivamente.
La compañía también confirmó nuevos estrenos nacionales para los últimos meses del año y la continuidad de títulos que ya habían logrado circulación internacional. Entre las producciones argentinas recientes de Netflix se encuentran El Eternauta, Envidiosa, En el barro, División Palermo y Atrapados.
En abril de 2026, Netflix inauguró nuevas oficinas en el barrio porteño de Villa Crespo, al tiempo que presentó su programación de producciones argentinas para 2026 y 2027.
Prime Video también anunció una expansión regional. El 20 de agosto de 2026, Amazon informó que invertirá más de US$ 2000 millones entre 2027 y 2030 en Argentina, Brasil, México, Colombia y Chile.
El compromiso incluye producciones originales, adquisición de contenidos y derechos deportivos, por lo que no puede interpretarse como una inversión destinada exclusivamente a ficción ni al mercado argentino.
La empresa anticipó más de 25 nuevos títulos originales regionales para 2027, incluyendo una segunda temporada de Menem, una de sus producciones argentinas.
Disney+ y HBO Max -en proceso de fusión con Paramount Plus- también mantuvieron actividad con ficciones nacionales. Entre los títulos destacados aparecen El encargado, cuya cuarta temporada se estrenó en 2026, y Margarita, que lanzó su segunda temporada durante el mismo año.
La desaparición de las tiras televisivas
La principal transformación ocurrió en la televisión abierta. El final de Buenos chicos, la última tira diaria producida por Polka para El Trece, marcó en marzo de 2024 la interrupción de un modelo de producción que durante décadas sostuvo buena parte de la actividad de actores, guionistas, directores y técnicos.
De hecho, Polka -la histórica productora fundada por Suar y controlada mayoritariamente por Artear, empresa del Grupo Clarín-, paralizó la producción de ficción en 2024 y desmanteló gran parte de su estructura laboral, aunque sin anunciar una quiebra ni una liquidación formal.
En su época dorada, las tiras diarias podían superar los cien episodios por temporada y requerían equipos de trabajo relativamente estables durante buena parte del año. Su financiamiento dependía principalmente de los ingresos publicitarios de los canales de televisión, un modelo que se fue debilitando a medida que las audiencias se fragmentaron y una proporción creciente de la inversión publicitaria migró hacia las plataformas digitales, especialmente Google, YouTube, Meta y otras redes sociales, reduciendo los recursos disponibles para financiar producciones de ficción.
Las plataformas, en cambio, suelen trabajar con temporadas más cortas, rodajes concentrados y presupuestos variables, además de responder a estrategias de distribución internacional.
Una serie de ocho episodios puede movilizar importantes recursos económicos y alcanzar millones de espectadores en distintos países, pero no necesariamente genera la misma cantidad de jornadas laborales que una producción televisiva diaria.

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