La asociación Foro de Periodismo Argentino (Fopea) presentó sus lineamientos para un nuevo estatuto del periodista profesional, con el objetivo de impulsar una legislación que sustituya a la Ley 12.908, sancionada en 1946 y cuya derogación comenzará a regir el 1° de enero de 2027 como consecuencia de la reforma laboral aprobada este año.
El documento fue presentado durante un encuentro realizado el 7 de julio en la Universidad de Palermo, organizado por Fopea para debatir el futuro del ejercicio profesional. La exposición estuvo a cargo del actual presidente de la entidad, Fernando Stanich, junto con Paula Moreno -expresidenta-, Fabio Ladetto y Florencia Pérez Gaudio, directora de la tecnicatura en periodismo del Colegio Universitario de Periodismo (CUP), de Córdoba. Participó además el periodista y abogado Hugo Alconada Mon.
El texto completo de la propuesta, de seis páginas, organiza la reforma en siete grandes ejes que abarcan desde la definición de periodista profesional hasta la regulación del trabajo digital. En línea con otras propuestas sindicales, los lineamientos son reglamentaristas de garantías constitucionales ampliamente reconocidas por las leyes y la jurisprudencia.
Una nueva definición de periodista profesional. El primer capítulo redefine quién puede ser considerado periodista profesional. A diferencia del estatuto vigente, la propuesta reconoce como tales no sólo a quienes trabajan en medios tradicionales, sino también a quienes desarrollan tareas periodísticas remuneradas en medios digitales, redes sociales, cooperativas, emprendimientos independientes, medios universitarios o comunitarios y agencias de noticias, cualquiera sea el soporte tecnológico utilizado.
La iniciativa incluye tanto a trabajadores en relación de dependencia como a periodistas autónomos, freelancers y emprendedores, siempre que desarrollen de manera habitual tareas de relevamiento, investigación, verificación, producción y difusión de información de interés público. En cambio, excluye a quienes realicen exclusivamente actividades de propaganda política, empresarial, sindical o comercial.
Libertad de prensa y cláusula de conciencia. El segundo eje desarrolla un conjunto de garantías destinadas a preservar la independencia profesional. Fopea propone prohibir cualquier forma de colegiación obligatoria, matrícula profesional o habilitación estatal para ejercer el periodismo, al considerar que ello resulta incompatible con la libertad de prensa y de expresión (premisa de larga tradición en el país). Del mismo modo, sostiene que la afiliación sindical, política o profesional debe seguir siendo completamente voluntaria.
El documento impulsa además la denominada cláusula de conciencia, mediante la cual ningún periodista podrá ser obligado a producir contenidos contrarios a sus convicciones éticas ni sufrir sanciones por negarse a firmar información falsa o manipulada. También amplía la protección del secreto de las fuentes al entorno digital, prohibiendo la interceptación de correos electrónicos, teléfonos, aplicaciones de mensajería y otros dispositivos utilizados para el trabajo periodístico. Asimismo, propone que un cambio sustancial en la línea editorial de un medio pueda habilitar al periodista a considerarse despedido con derecho a indemnización.
Derecho de autor e inteligencia artificial. Otro de los apartados del documento es el dedicado a la propiedad intelectual y la inteligencia artificial.
Fopea sostiene que la firma, la voz y la imagen constituyen parte de la identidad profesional del periodista y no pueden ser modificadas, retiradas o utilizadas sin su consentimiento. También establece que el periodista podrá retirar su firma cuando un contenido haya sido alterado por la empresa sin su autorización.
En materia de inteligencia artificial, el texto propone que las empresas desarrolladoras de IA no puedan utilizar contenidos periodísticos sin autorización ni compensación para los periodistas y las empresas periodísticas. Además, plantea que toda producción elaborada con herramientas de IA informe de manera transparente el alcance de esa intervención tecnológica y aclara que la responsabilidad ética y legal sobre el contenido seguirá recayendo sobre el periodista.
Acceso a la información pública. El cuarto apartado, entre otras medidas, plantea garantizar el libre tránsito de periodistas durante emergencias y catástrofes, asegurar igualdad de acceso a acreditaciones oficiales en todo el país, agilizar los pedidos de acceso a la información pública (que ya se rigen por una ley específica) y eliminar tasas administrativas o judiciales vinculadas con esos trámites. También extiende estas obligaciones a empresas con participación estatal y contratistas del Estado cuando administren información de interés público.
Capacitación, salud mental y seguridad. El quinto eje incorpora «nuevos derechos», entre ellos la capacitación permanente, el derecho a la desconexión laboral, la protección de la salud mental frente a la exposición constante a hechos traumáticos o campañas de hostigamiento digital y la obligación de que las empresas provean elementos de seguridad para coberturas de riesgo, conflictos sociales o investigaciones complejas.
Ética profesional. El sexto apartado promueve la adopción de códigos de ética en los medios de comunicación como herramienta para fortalecer la independencia editorial, el pluralismo informativo y la credibilidad de las organizaciones periodísticas.
La propuesta también establece que ninguna directiva empresarial podrá obligar a un periodista a incumplir los principios éticos de la profesión, reforzando así la cláusula de conciencia desarrollada en los capítulos anteriores.
El pluriempleo como derecho. El último capítulo aborda uno de los fenómenos más extendidos del periodismo en el mundo: el pluriempleo.
Fopea propone que desempeñarse simultáneamente en dos o más medios no pueda constituir una causa legítima de despido y que cada relación laboral sea considerada de manera independiente. La protección también alcanzaría al ejercicio de la docencia y de otras actividades no periodísticas compatibles. Además, plantea que los futuros convenios contemplen las nuevas modalidades de trabajo multimedia, la producción para múltiples plataformas, la interacción permanente con las audiencias y la cobertura en tiempo real, preservando al mismo tiempo un régimen específico de estabilidad laboral e indemnizaciones agravadas para proteger la independencia profesional. Finalmente, excluye de esa protección a quienes desarrollen actividades incompatibles con el ejercicio periodístico, como relaciones públicas, publicidad, marketing o asesoramiento político.
Coincidencias y diferencias con la propuesta sindical
La iniciativa de Fopea se conoce pocas semanas después de que la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren), el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba) y otros gremios presentaran en el Senado su propio proyecto de nuevo Estatuto del Periodista. Ambas iniciativas parten del mismo diagnóstico: su propuesta de reemplazar la Ley 12.908 antes de su derogación. Los dos proyectos incorporan referencias a la inteligencia artificial, fortalecen la protección de las fuentes periodísticas y buscan reconocer las nuevas modalidades de producción de contenidos.
Sin embargo, existen diferencias relevantes. Mientras la propuesta sindical reserva la condición de periodista profesional principalmente a los trabajadores asalariados e incorpora un carnet profesional como mecanismo de acreditación, el documento de Fopea amplía expresamente esa condición a periodistas independientes, cooperativas, emprendedores y creadores de contenidos informativos en plataformas digitales, además de rechazar cualquier forma de colegiación o matriculación obligatoria. También dedica un capítulo específico a la protección del pluriempleo como una modalidad del ejercicio profesional y pone mayor énfasis en la cláusula de conciencia, la propiedad intelectual y la transparencia en el uso de herramientas de inteligencia artificial.
Ese énfasis también puede leerse a la luz de la trayectoria de algunos de los impulsores del documento. El actual presidente de Fopea, Fernando Stanich, fue despedido en 2025 de La Gaceta de Tucumán en un conflicto laboral que él -en un hilo de Twitter que actualmente no está disponible- atribuyó a su desempeño simultáneo en otro medio audiovisual, mientras que Fabio Ladetto, uno de los redactores de la propuesta y expresidente de Fopea, tuvo una trayectoria previa como dirigente gremial de la Asociación de Prensa de Tucumán (APT).

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