El 7 de enero, a los 96 años, falleció Armando «Monyo» Mettler, inventor y emprendor pionero de los medios electrónicos y uno de los padres de la televisión por cable en Argentina. Había nacido el 18 de julio de 1929 en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos.
Era hijo de Ernesto Rodolfo Mettler y Catalina Jeroma, integrantes de una familia de origen suizo, proveniente del cantón de Saint Gallen, fronterizo con Alemania. Su bisabuelo llegó a Argentina con Aarón Castellanos -colonizador de la provincia de Santa Fe- mientras que su abuelo arribó al país a los cuatro años, según contó Infocdelu.
Fue el mayor de seis hermanos, cuatro varones y dos mujeres. Durante su infancia vivió en Larroque, a 45 km de Gualeguaychú, donde cursó sus primeros estudios en la Escuela Nº 54. El almacén de ramos generales de su padre, que también vendía maquinaria agrícola, marcó su vocación técnica y científica desde los primeros años. «Mi padre vendía maquinarias que llegaban en grandes cajones y había que armarlas. Así aprendí a ser amigo de las herramientas y descubrí mi pasión por la ciencia y la inventiva», recordaba.
«Lo mío viene por tradición familiar, mi padre era un apasionado de las cuestiones electrónicas y me fue enseñando algunas cosas. Lo que yo nunca imaginé es que esos conocimientos luego los pudiera volcar a lo largo de toda mi vida a cosas ligadas con la comunicación. Mi familia tiene historia en balanzas de precisión con la marca Mettler, en Mercedes, en el Uruguay, hay una casa de venta de balanzas Mettler Toledo, que también son familiares», contó en 2023 durante una entrevista con el diario El Día.
A los 14 años ya dirigía el taller familiar con varios operarios a su cargo y, de manera asombrosa, contaba con formación en radio y televisión, aún cuando nunca había visto un televisor en funcionamiento, más allá de ilustraciones y figuritas.
Ya mayor Mettler armó un taller de electricidad donde reparaba arranques de autos, dínamos y alternadores, lo que le permitió experimentar y tomar conocimientos que más tarde aplicaría en la instalación de televisores y antenas.
En 1959, protagonizó un evento histórico: importó desde Estados Unidos un televisor blanco y negro Admiral, uno de los más modernos de la época. La ciudad de Gualeguaychú, sin embargo, aún funcionaba con corriente continua, incompatible con el equipo. Fiel a su espíritu inquieto y creativo, Mettler diseñó y construyó con sus propias manos un convertidor que permitió ponerlo en funcionamiento.
«Cuando comenzamos a captar las primeras imágenes [de Canal 7 de Buenos Aires], fue una sensación imborrable hasta hoy», contaba, evocando cómo él y un grupo de amigos entusiastas colocaban el televisor en su taller -en la calle Camila Nievas, entre Urquiza y 25 de Mayo-, y observaban las primeras transmisiones. Gualeguaychú está a poco más de 200 km en línea recta de Buenos Aires.
Jorge Jacobi, CEO de los Encuentros Regionales de Telecomunicaciones (Encregtel) -que este año cumplen 30 años- y sobrino segundo de Mettler, recordó aquella hazaña para Convercom.info: «La primera antena que yo vi estaba en el edificio más alto de Gualeguaychú, que tenía tres pisos en calle España, apuntaba hacia Bienos Aires, aprovechaba la humedad del río, para que las ondas de FM que son líneas rectas rebotaran, y permitía ver en directo los canales porteños, cuando nadie podía ver en directo dado que la curvatura de la tierra lo impide [y aún no estaba disponible el satélite]. A la noche se veía perfecto y a la tarede, lluvioso».
A finales de los años 50 comenzó a fabricar las antenas Camet -sigla de Casa Mettler-, que pronto se difundieron por todo el país. «Luego construí mis propios televisores y los vendí, era toda una novedad, la gente no podía creer que en Gualeguaychú se construyeran televisores”, contó a El Día.
Las antenas Camet fueron una innovación notable: combinaban un tendido horizontal de varios elementos, un bipolo doble para distintas frecuencias y un sistema parabólico planar, que permitía captar señales a larga distancia con mayor nitidez.

«Traje el primer televisor a Gualeguaychú en 1959 y fui uno de los primeros en Entre Ríos. Yo tenía un taller de electricidad que atendía compostura de arranques de autos, dínamos y alternadores. Fui hecho a la necesidad, las cosas se fueron planteando. En un momento me encuentro con que ya habíamos instalado 500 televisores en Gualeguaychú y teníamos 400 antenas hechas con el mástil de un caño, y en cada tormenta no alcanzaba la gente para arreglarlo. Así surgió la necesidad de hacer una transmisión por cable. Fuimos de los primeros en el mundo, con Alemania y Canadá. Hasta me hice importador y exportador. Hay cables que traje de Canadá en 1964 que todavía están funcionando”, contó Mettler en una entrevista de 2009 publicada por el diario El Argentino.
Precisamente, en 1964, impulsó un sistema de antena colectiva -de casi 200 metros- para evitar la proliferación de torres individuales, convirtiéndose en uno de los primeros sistemas de cable del mundo y tal vez el primero en América del Sur. No se había inventado aún el modelo de negocios de la actividad, que precisamente crearon emprendedors como Mettler. «Él cobraba el valor mensual del diario, lo que costaba 30 diarios él lo cobraba de abono, además tenía un canal local. Fue el mentor de todos los que nos metimos en el cable por aquella época», contó Jacobi sobre Mettler.
En 1963 ya había realizado una transmisión experimental de radio durante un día -la experiencia Gualeguaychú LP4, autorizada por el gobierno del presidente Arturo Illia-. Y sobre aquella experiencia, en 1971 nació LT41 La Voz del Sur Entrerriano, la primera AM, y luego tres o cuatro años después la FM Sur. “En Gualeguaychú, Roberto Grecco tenía la Difusora Grecco que marcó un camino, al año tuve una difusora acá y también en Larroque. En 1964 sentí la necesidad de hacer algo distinto, pero no fue sencillo porque los gobiernos de turno ponían muchas trabas para destinar licencias a privados. El 18 de octubre de ese año hicimos una transmisión especial para el aniversario de Gualeguaychú y desde ahí, a través de algunos amigos en el Comfer, empecé a hacer gestiones y primer permiso me lo dieron por un día, después lo fueron ampliando, pero recién en 1972 conseguimos la licencia para lo que fue LT 41, que la inauguramos el 1° de septiembre de 1973 en el edificio de calle Fray Mocho”, rememoró en diálogo con El Día.
Mettler vendió la radio en 1995 a «una gente» de Rosario. «Fue una decisión difícil, pero creo que correcta», dijo.

En 2014, obtuvo la autorización para Canal 8 Telechú, con cobertura en Gualeguaychú, Larroque y Urdinarrain, aunque en sus últimos años manifestó públicamente su malestar con los cableoperadores que no lo incluían en su grilla de canales, según informó el blog especializado Señales. En los años 90, cuando se privatizó el Canal 9 de Paraná, integró el grupo de socios locales que acompañaron a Alejandro Romay, entonces flamente dueño de la emisora, en la empresa Productores Independientes Asociados, PIA SA.
Más allá de los medios, Mettler fue un inventor prolífico. «Inventos tengo un montón, patenté doce. Tengo un motor de bajo consumo, que tiene tres patentes, sé que cuando salga a la luz, cuando alguno se interese en fabricarlo, va a ser un éxito. Hay muchísimas cosas donde estamos muy atrasados. A veces me siento fuera de foco, pero no por atrasado…por adelantado. Varias cosas tendrían que estar hechas. Pero en la Argentina cuesta encontrar gente que tenga capital y conocimiento suficiente», se lamentó en una entrevista con Radio Máxima, de Gualeguaychú.
Siempre mantuvo su pasión por los vehículos y las casillas rodantes, algunas equipadas con televisores para poder viajar sin perder contacto con la señal.
En sus últimos años conservaba el interés, la pasión y la curiosidad por los medios, aunque criticaba la «tribialidad» de los contenidos y abogaba por cuidar las formas y la calida de las ideas, siendo «liberal y atento a todos los pensamientos». Para él, la autonomía del pensamiento y la firmeza en los valores eran esenciales. «Tenemos que tomar conciencia del hecho extraordinario de los medios de comunicación que están al alcance de las manos y de la clase de contenido que vamos a poner a disposición de las audiencias», afirmaba.
En la entrevita con Radio Máxima habló de sus hábitos de vida: “Hay muchos secretos para estar bien a los 90 años. Primero, no hay que ser porfiado. Hay que respetar la naturaleza. Uno va entrando en edad y hay que ir estudiándose. Tengo una agenda donde anoto todas las irregularidades en la alimentación. Y al día siguiente anoto las consecuencias que noté en mi cuerpo. Y tener orden, cumplir los horarios del cuerpo, respetar la naturaleza. Caminar bastante. Los primeros síntomas de la “vejentud’, le llamo yo, es la memoria y la estabilidad de los movimientos. Pero no todos los cuerpos humanos funcionan igual. Tengo un médico amigo con quien hablo como hablo con ustedes. No piensa que uno es loco…es curioso. Debe hacer 50 años que no tomo ningún medicamento. Termino de cenar y me quedo con mis inventos y mis locuras hasta doce y media…y me despierto siempre a las 8 menos 10”.
Mettler, que falleció tras varios días de internación, fue velado en la sala de la Asociación Mutual Frigorífico de Gualeguaychú. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio Municipal de Larroque.
Fotografías tomadas del blog Señales

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