Solamente el 8% de los ingenieros argentinos encuestados considera que su formación universitaria de grado le proporcionó todas las habilidades necesarias para desempeñarse profesionalmente. La distancia entre los conocimientos adquiridos durante la carrera y las competencias requeridas por las empresas constituye uno de los principales resultados del Monitor de la Ingeniería Argentina (MIA-2026), elaborado por el Centro Argentino de Ingenieros (CAI).

La investigación, fechada en junio de 2026 y difundida públicamente en octubre, reúne las opiniones de la población general, profesionales de la ingeniería y empresas que demandan sus servicios. El estudio incluyó encuestas a 1371 personas, 372 ingenieros graduados y representantes de 117 compañías que emplean, en conjunto, a 34.932 profesionales de ingeniería.

Las principales carencias identificadas por los ingenieros no se concentran exclusivamente en los conocimientos técnicos, sino en competencias complementarias como negociación y resolución de conflictos, comunicación, relaciones interpersonales, trabajo en equipo, gestión de proyectos, visión comercial, finanzas, herramientas digitales y análisis de datos.

A estas necesidades se suma la actualización tecnológica. El 60% de los ingenieros considera necesario fortalecer la capacidad de adaptación a nuevas tecnologías durante la carrera universitaria, mientras que el 71% complementó sus estudios de grado con alguna formación de posgrado relacionada con su actividad profesional.

La mirada de las empresas coincide en buena medida con el diagnóstico de los graduados. Entre las competencias que consideran necesario fortalecer en la formación universitaria aparecen el trabajo en equipos interdisciplinarios (57%), una mayor comprensión de costos, plazos y riesgos (51%) y la capacidad de adaptación tecnológica (42%).

Los resultados plantean desafíos para las universidades en la actualización de los contenidos curriculares, la incorporación de nuevas tecnologías y el desarrollo de competencias de gestión, liderazgo y comunicación. El informe señala que las capacidades analíticas y de resolución de problemas constituyen fortalezas reconocidas de los ingenieros, pero que estas deben complementarse con habilidades para desenvolverse en entornos empresariales cada vez más complejos.

La inteligencia artificial transformará el trabajo de los ingenieros

La incorporación de inteligencia artificial (IA) aparece como uno de los principales factores de transformación del ejercicio profesional.

Según el relevamiento, el 76% de las empresas considera que la IA aumentará la productividad de los ingenieros, mientras que el 59% entiende que funcionará como una herramienta complementaria y el 27% anticipa que transformará el ejercicio profesional.

La visión de los propios ingenieros es similar: el 73% espera un incremento de productividad asociado con la IA, el 52% considera que complementará su actividad y el 29% prevé una transformación de sus tareas. Apenas el 1% cree que esta tecnología reemplazará al ingeniero.

Las áreas donde se esperan mayores cambios comprenden sistemas e informática, investigación y desarrollo, ingeniería digital y planificación y control de proyectos.

Esta percepción contrasta con las inquietudes que genera la automatización en otras profesiones. Entre los encuestados de la población general, solamente el 7% identifica a la ingeniería como la carrera que tendrá menos oportunidades laborales por el surgimiento de nuevas tecnologías y la inteligencia artificial.

Las empresas anticipan una mayor demanda y dificultades para contratar

El estudio también identifica una tensión entre las necesidades de contratación de las empresas y la disponibilidad de profesionales.

El 59% de las compañías encuestadas considera que la demanda de ingenieros aumentará durante los próximos tres a cinco años. Sin embargo, las expectativas sobre la disponibilidad futura de profesionales son predominantemente negativas.

Las dificultades ya aparecen en los procesos actuales de contratación. Las empresas señalan que incorporar un ingeniero demanda, en promedio, entre tres y cuatro meses.

Entre los principales obstáculos se encuentran las expectativas salariales superiores a las remuneraciones ofrecidas (43%), la escasez de candidatos con la formación técnica requerida (37%), las condiciones laborales poco atractivas (35%) y la ubicación geográfica de los puestos de trabajo (34%).

Otro 25% identifica un déficit general de ingenieros y una proporción equivalente menciona la falta de habilidades blandas entre las dificultades para incorporar profesionales.

Las especialidades más difíciles de cubrir son ingeniería eléctrica (27%), petróleo (20%), minas (17%) y electromecánica (16%). Buena parte de esta demanda está vinculada con las actividades energéticas, mineras y de infraestructura, que requieren profesionales dispuestos a trabajar en regiones alejadas de los principales centros urbanos.

El diagnóstico contrasta con la evolución reciente del empleo. Según el relevamiento, durante los dos años anteriores la cantidad de ingenieros contratados aumentó en el 25% de las empresas, permaneció estable en el 42% y disminuyó en otro 25%.

Satisfacción profesional y remuneraciones

Pese a las diferencias entre la formación recibida y las necesidades del mercado, los ingenieros muestran niveles elevados de satisfacción con su elección profesional.

El 82% de los encuestados afirma que estudiar ingeniería definitivamente valió la pena, el 84% volvería a elegir la misma carrera y el 86% la recomendaría a otras personas.

La investigación también revela que el interés por el campo de conocimiento fue el principal motivo para estudiar ingeniería: el 63% mencionó la pasión por la especialidad, mientras que el 37% señaló las oportunidades laborales.

En materia de ingresos, el relevamiento registra un promedio cercano a los $4,9 millones mensuales entre los ingenieros consultados. Sin embargo, solamente el 23% considera que su remuneración está completamente alineada con el esfuerzo que exigió completar la carrera.

El 47% de los encuestados trabaja en puestos donde el título de ingeniero es central para desempeñar sus funciones, mientras que otro 44% lo utiliza parcialmente. La modalidad híbrida de trabajo alcanza al 51% de los profesionales.

Ingeniería, una de las profesiones con mejores expectativas laborales

La percepción favorable también aparece entre la población general. El 51% considera que la ingeniería será la profesión con mayor demanda futura, el 39% la identifica como la carrera con mejores oportunidades laborales actuales y el 35% la señala como la mejor remunerada entre las profesiones comparadas.

Además, el 41% recomendaría a un hijo estudiar ingeniería, mientras que el 43% la considera la carrera más difícil de completar, ligeramente por encima de medicina.

Sin embargo, esta valoración económica y laboral no se traduce en un reconocimiento social equivalente. Medicina encabeza ampliamente las preferencias vinculadas con el prestigio profesional y la contribución a la calidad de vida de la sociedad.

El 56% identifica a medicina como la profesión de mayor prestigio, frente al 19% que elige ingeniería. La diferencia se amplía cuando se pregunta cuál es la profesión más valorada por la sociedad: 74% para medicina y 9% para ingeniería.

Un diagnóstico para las empresas y las universidades

El Centro Argentino de Ingenieros plantea que el Monitor tendrá una periodicidad anual y buscará consolidarse como una fuente de información para orientar políticas públicas, inversiones empresariales y estrategias académicas.

La iniciativa es impulsada por la entidad que preside Pablo Bereciartua y contempla la sistematización de información producida por organismos públicos, universidades, cámaras empresariales e instituciones nacionales e internacionales.

Los resultados de esta primera edición muestran que las perspectivas laborales favorables de la ingeniería conviven con desafíos para la formación universitaria. La creciente demanda de profesionales, la incorporación de inteligencia artificial y las necesidades de gestión y liderazgo obligan a revisar las competencias que requieren los ingenieros para desempeñarse en el mercado laboral.

En ese escenario, la investigación identifica dos desafíos relacionados: incrementar la disponibilidad de profesionales en las especialidades más demandadas y reducir la distancia entre las capacidades desarrolladas durante la carrera universitaria y las requeridas por las empresas.

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