Adriana Baravalle asumió como secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación, en reemplazo de Darío Genua, y pasó así de una trayectoria desarrollada principalmente entre la universidad y el sector tecnológico a conducir una parte relevante de la política científica y tecnológica argentina.
Su designación mediante el decreto 730/2026 representa además un cambio de perfil en el área. Baravalle no proviene de la política partidaria ni de los organismos tradicionales de investigación científica. Su especialidad está vinculada con algunos de los campos tecnológicos de mayor crecimiento de los últimos años: inteligencia artificial (IA), ciencia de datos, ciberseguridad, criptografía y tecnologías exponenciales.
El Gobierno destacó precisamente esa combinación de academia, tecnología aplicada y experiencia internacional al anunciar su incorporación.
Una larga trayectoria en la Universidad Austral
El principal hilo conductor de la carrera de Baravalle es la Universidad Austral, institución a la que estuvo vinculada durante buena parte de su vida profesional y en la que ocupó sucesivamente funciones administrativas, académicas, docentes y de gestión.
Su recorrido dentro de la institución precede incluso a su especialización en inteligencia artificial y ciencia de datos. Durante años desempeñó tareas vinculadas con la gestión académica y posteriormente avanzó hacia funciones docentes y de dirección dentro de la Facultad de Ingeniería.
En los últimos años esa trayectoria se concentró cada vez más en las nuevas tecnologías. Hasta que su ficha personal dejó de estar disponible en el sitio de la universidad en medio de la polémica por su doctorado (ver más abajo), la Universidad Austral la identificaba como directora del Laboratorio de Tecnologías Exponenciales, dependiente de la Secretaría de Innovación del Vicerrectorado de Vinculación Investigadora, y profesora asociada profesional de los departamentos de Informática e Inteligencia Artificial de la Facultad de Ingeniería.
Entre las asignaturas que dictaba figuraban Seguridad Informática, Inteligencia Artificial Generativa y Computer Vision.
La universidad también la tuvo como directora académica de SynapsIA, una iniciativa orientada a reunir investigadores y especialistas en inteligencia artificial con empresas, emprendedores, inversores y representantes del sector público.
Datos, empresas y ciberseguridad
Baravalle también desarrolló actividad fuera de la universidad. Fue Data Science and Processing Director de Eclypsium, una compañía estadounidense de ciberseguridad especializada en la protección de hardware, firmware y cadenas de suministro tecnológico, y Chief Data Officer de Zentricx. También trabajó como consultora en estrategia de datos para sectores como petróleo y gas, banca, seguros, salud, gobierno y ciberseguridad.
Según su propia ficha institucional en la Austral -hoy no disponible públicamente-, participó desde 2019 como miembro invitado de un equipo de ciberseguridad del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), y su currículum registra reconocimientos en dos competencias internacionales de análisis de datos: en 2016, el primer puesto en una competencia de minería de datos aplicada a ciberseguridad realizada en el marco de la International Conference on Neural Information Processing en Japón, y en 2017, otro primer puesto en una competencia vinculada con la conferencia internacional WSDM. No fue posible confirmar estos dos últimos datos de forma independiente en otra fuente.
De la inteligencia artificial a la Defensa
Otro componente de su trayectoria, confirmado a través de fuentes propias de la Universidad de Buenos Aires, es su vinculación con el área de Defensa y con la UBA. Baravalle es docente de la Maestría en Ciberdefensa y Ciberseguridad de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA: figura en el listado oficial del cuerpo docente de esa maestría, y el propio sitio de Económicas UBA publicó una entrevista con ella sobre IA aplicada a ciberseguridad.
También desarrolla actividades en la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF). La Facultad Militar Conjunta la identifica como profesora adjunta de Inteligencia Artificial aplicada a Estrategia Militar y Ciberseguridad, y como directora de un proyecto de investigación denominado «Escudo cuántico: Arquitecturas híbridas de IA y Criptografía Post-Cuántica para la protección resiliente de infraestructuras», dentro del área de Estrategia Militar.
En 2025 publicó en la revista Visión Conjunta de esa facultad un trabajo sobre criptografía poscuántica titulado «Escudo cuántico: la ventana crítica para la soberanía digital ante la amenaza criptográfica emergente», que analiza los riesgos que podría representar el desarrollo de computadoras cuánticas para los sistemas criptográficos actuales. La Facultad Militar Conjunta felicitó públicamente a Baravalle por su designación citando ese artículo.
La combinación de inteligencia artificial, infraestructura crítica, criptografía y ciberseguridad adquiere especial relevancia en su nuevo puesto, dado que el Centro Nacional de Ciberseguridad permanece dentro de la estructura bajo su responsabilidad.
Vale aclarar, sin embargo, que su producción académica formal es limitada: según cuestionó públicamente un decano consultado por la prensa, Baravalle tiene una sola publicación registrada en la base Scopus y no cuenta con citas.
Una formación académica poco convencional
El nombramiento también puso bajo escrutinio la formación académica de Baravalle.
A diferencia de buena parte de quienes ocupan posiciones superiores en el sistema científico, en los antecedentes públicos consultados no aparece registrada una licenciatura o ingeniería. La Universidad Austral informaba como título de base el de Analista de Sistemas por la Universidad Nacional de Defensa (UNDEF).
Está documentado que obtuvo una Maestría en Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento de la Universidad Austral, institución en la que posteriormente desarrolló buena parte de su carrera docente, y que actualmente cursa un Doctorado en Ingeniería en esa misma universidad, donde figura como «doctoranda».
El dato es relevante porque Baravalle también se presentó públicamente como PhD en Inteligencia Artificial, y las primeras informaciones sobre su nombramiento -incluido el comunicado oficial del Gobierno, que la llamó «Dra. Baravalle»- atribuyeron ese doctorado a la American Andragogy University (AAU), una institución con sede en Hawái que no está validada por ninguna agencia de acreditación reconocida por el secretario de Educación de Estados Unidos.
Cómo llegó al Gobierno
Baravalle tampoco pertenece al núcleo político que acompañó originalmente al gobierno de Javier Milei.
Según informó La Nación a partir de fuentes oficiales, su nombre llegó al jefe de Gabinete, Diego Santilli, a través de Martín Migoya, cofundador y CEO de Globant. La relación resulta coherente con su trayectoria: buena parte de su actividad profesional estuvo orientada a construir vínculos entre universidades, empresas tecnológicas, emprendedores, investigadores y Estado.
En el organigrama, la Secretaría que ahora conduce depende de la vicejefatura de Gabinete a cargo de Ignacio Devitt, aunque -también según La Nación- el propio Santilli comandará el área a través de Baravalle.
Su desembarco se produce, además, después de una reorganización importante de la estructura gubernamental. La Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología ya no concentra todos los activos tecnológicos que tenía anteriormente: mediante el Decreto 581/2026, el ENACOM y la Agencia de Acceso a la Información Pública pasaron a depender directamente de la Jefatura de Gabinete, mientras que ARSAT y el Correo Argentino quedaron bajo la Vicejefatura de Gabinete del Interior.
La estructura que recibió Baravalle conserva, sin embargo, organismos centrales del sistema científico y tecnológico, entre ellos el CONICET, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, el Banco Nacional de Datos Genéticos y el Centro Nacional de Ciberseguridad.

Hacé tu comentario