Con eventos en Buenos Aires y Montevideo se presentó días atrás el índice-IBITIC/AL 2025 (índice de Infraestructura Básica de Indicadores TIC de América Latina 2025), parte del libro Los caminos de la conectividad. Es su segunda edición luego de la de 2024.

Ofrece un ranking de 19 naciones latinoamericanas ordenadas de acuerdo a sus situaciones de tecnología de la información y comunicaciones (con comparaciones fuera del índice con Estados Unidos, España, Suecia y Corea del Sur.)

El trabajo fue realizado por el periodista e investigador argentino Roberto H. Iglesias, colaborador de Convercom.info,  y publicado en Montevideo por el centro de investigaciones CESCOS con sede en Uruguay y el apoyo de la Fundación Friedrich Naumann (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) de Alemania.


El trabajo se puede descargar gratuitamente en este enlace


De la misma forma que el índice del año pasado, Chile (#1), Uruguay (#2) y Brasil (#3) quedaron en las tres primeras posiciones. México (#4) registró un ascenso respetable; estaba el año pasado en #7.

En relación a 2024, en 2025 Argentina logró subir una posición más (#9, antes #10). Costa Rica (#6) esta vez es la mejor posición de Centroamérica. La gran sorpresa, por razones que se explican en el índice, es Perú (#5, ex #11). Colombia se ubicó #8 (ex #9).

Entre las peores posiciones se encuentran nuevamente Venezuela (#14) —pese a despliegues de fibra—, Nicaragua (#16) y Cuba —última— (#19), las naciones que, al mismo tiempo, no pueden considerarse democráticas más allá de las fachadas de la dos primeras.

Venezuela —donde aun hay cierta participación privada en los servicios, aunque muy controlada—, sin embargo y en medio de indicadores malos, superó muy ligeramente a Argentina en conexiones de fibra (FTTH) aunque con una proporción baja de hogares conectados a la banda ancha.

Cómo es el índice-IBITIC/AL 2025

El índice-IBITIC/AL 2025, al igual que el del año pasado, mide seis índicadores considerados básicos:

INDICADOR 1

Proporción de hogares con conexiones fijas de Internet

INDICADOR 2

Proporción de conexiones de fibra óptica (FTTH) sobre el total de conexiones fijas

INDICADOR 3

Porcentaje de la población (usuarios únicos) con posesión de teléfono móvil celular (con y sin acceso a Internet)

INDICADOR 4

Proporción de líneas móviles celulares 5G sobre el total

INDICADOR 5

Velocidad mediana de Internet fijo

INDICADOR 6

Velocidad mediana de Internet móvil

Estos indicadores para los distintos países se tratan ahora con factores de ponderación y se adicionan para obtener el índice IBITIC Nacional correspondiente a cada uno de dichos países. Ordenados luego en una tabla-ranking de mayor a menor, ese conjunto es el índice-IBITIC/AL propiamente dicho.

“La idea es tomar solo seis índicadores clave para brindar una ‘foto’ básica pero precisa de la situación de la infraestructura básica en cada país de la región, sin introducir multitud de indicadores adicionales que pueden confundir más que aclarar”, dice Iglesias.

La fecha de corte del estudio y los indicadores son establecidos en todos los casos, salvo un par de excepciones debido a limitaciones de los datos disponibles, para diciembre de 2024.

Las cifras de los indicadores

Otro punto, señala su autor, es que todos estos indicadores se toman a partir de datos de los reguladores TIC de cada país y cifras de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el Banco Mundial o la Cepal, así como de cada Censo latinoamericano, pero son sometidos a una metodología homogénea que no siempre puede coincidir con la de esos reguladores u organismos.

Por ejemplo, la proporción de hogares con Internet fijo en Argentina (para diciembre de 2024) es de 72%, proporción distinta del 80,12% que da el regulador Enacom a tal fecha.

“El regulador argentino se maneja para diciembre de 2024 con una proyección del número de hogares del Censo 2022 (proyección hecha por el propio Enacom, porque el organismo estadístico Indec no tiene una proyección oficial para ese momento) que para mí es errónea”, afirma Iglesias.

Y añade: “Enacom dice implícitamente que en diciembre de 2024 había 14.884.698, hogares. Pero no puede haber en 2024 menos hogares que los que indicaba el Censo 2022 (15.932.302). Por eso, al subestimar el número de hogares, aun con el total correcto de esas conexiones, sobreestima la proporción de hogares con dicha conexión”.

Enacom viene haciendo esa sobrestimación de proporción de líneas/hogares desde hace varios años. En este libro del IBITIC/AL 2025 todo esto está explicado en detalle, agrega su autor.

Casos como este se repiten muchas veces con varios indicadores y para distintas naciones. “Eso sí —afirma Iglesias—, tuve que ver no solo los informes de los reguladores TIC de cada año y país, sino también los Censos, así como muchas encuestas de hogares e instrumentos de ese tipo”.

Otro ejemplo: en la proporción de celulares se determina en cada caso cuántos celulares corresponden a usuarios únicos. Aun cuando se eliminen cuentas inactivas y dispositivos móviles que no son celulares de voz (como data cards, netbooks conectados a datos móviles, posnets y otros), el mismo individuo puede tener un celular personal y otro corporativo/de gobierno y será siempre solamente una sola persona con celular a efectos del cómputo.

“Por eso, si bien es cierto que en casi todos los países hay más celulares que personas, eso no significa que todo el mundo, incluso adultos, tenga un celular. Tampoco cada celular (de voz) tiene Internet móvil; en ese rubro, los conteos puedan dar de un 5 a un 20% menos”, agrega.

Para todo este cómputo, señala Iglesias, “los datos de la GSMA (la asociación mundial de prestadores móviles) son muy útiles”. No así otras métricas usuales como “líneas cada 100 habitantes” (que igualmente se incluyen a título informativo).

Iglesias recuerda que todos los índices tienen sus limitaciones y este no es la excepción.

Por más que en esta oportunidad se introdujeron factores de ponderación para disminuir sesgos, dice, “habrá que preguntarse, por ejemplo, si es justo que un país con pocas casas con Internet fijo pero una gran velocidad o mucha fibra óptica pueda a veces quedar en el índice por encima de un país con muchos hogares conectados a la banda ancha fija pero con un poco menos celulares y una velocidad algo más baja”.

Tampoco se cuentan, por ahora, elementos como data centers o puntos de intercambio de Internet (IXP), que implicarían introducir, cree Iglesias, cierta complicación adicional en el índice-IBITIC/AL.

“De cualquier forma que uno haga el Índice, habrá siempre algún sesgo involuntario y algunas posiciones inesperadas”, acota.

Más allá del índice en sí mismo, otro posible “valor útil” del trabajo es haber obtenido  y tratado los indicadores con esa metodología homogénea y reuniendo datos actualizados, no siempre fáciles de encontrar en un mismo lugar. Esos indicadores, si están bien determinados, son realidades objetivas y mensurables.

Valor agregado: Modelos TIC Estados Unidos/Uruguay y 5G en América Latina

Como “valor agregado”, el ?índice-IBITIC/AL 2025 ofrece este año en el libro que lo contiene, Los caminos de la conectividad, dos artículos separados e independientes.

El primero es una comparación entre los modelos TIC de Estados Unidos (compañías privadas competitivas) y Uruguay (empresa estatal hasta hace poco monopólica en Internet fijo y competencia solo en móvil).

Entre muchas otras cosas, se analiza el alcance de la competencia, el fondo del servicio universal y subsidios (que los hay, y no pocos) en los Estados Unidos, los obstáculos que enfrentó allí el servicio de Google Fiber para expandirse, la cuestión de “vías de paso” y compartición de infraestructura  y la situación de 5G FWA (Internet fijo pero desde torres celulares 5G) y el proveedor satelital Starlink en esa nación.

A la vez, se revisa la historia de la empresa estatal uruguaya Antel y su función a partir de 2011 en construir una red de fibra óptica cuasi universal y sin paralelos entonces en América Latina (con un costo de cerca de 700 millones de dólares a lo largo de una década), en un régimen estatista y de monopolio legal fijo (la TV cable no podía ofrecer Internet, aunque sí hay desde hace mucho tiempo competencia móvil en voz y datos).

Cuando se impulsó la red de fibra del lado oriental del Río de la Plata, el ente público era dirigido por Carolina Cosse, quien es la actual vicepresidenta de Uruguay en la gestión del Frente Amplio (izquierda) iniciada este año y encabezada por el mandatario Yamandú Orsi.

Con tanta fibra, sin embargo, el Internet uruguayo hoy no es el más veloz de la región y es superado en este aspecto por una serie de países regionales con menos fibra, quedando la capacidad del FTTH en la nación rioplatense algo desaprovechada.

¿Uruguay puede “dormirse en sus laureles TIC” si la competencia fija que solo se abrió con el gobierno anterior de Luis Lacalle Pou (y que aun no despega plenamente), no logra materializarse del todo?

¿O se enfrenta a otro tipo de obstáculos o limitaciones como la derogación ya realizada por parte del nuevo gobierno frenteamplista de la disposición competitiva que le permitía a la estatal y dominante Antel ceder en alquiler a privados la infraestructura activa de última milla (como hacen varios prestadores en el mundo, en comunicaciones móviles y también fijas)?

El otro artículo es un repaso de la evolución de la telefonía móvil 5G en la región latinoamericana, analizada según cómo fue implantada en cada país a partir de 2019.

El índice final 2025

En el siguiente cuadro aparece el índice-IBITIC/AL 2025 final y propiamente dicho, con cada índice-IBITIC Nacional (elaborado con los indicadores correspondientes) ordenados de mayor a menor por país:

El libro Los Caminos de la Conectividad, que incluye al índice-IBITIC/AL 2025, puede ser descargado gratuitamente desde este enlace

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