El turismo y la gastronomía constituyen uno de los sectores estratégicos de la economía porteña. El conjunto de actividades directamente vinculadas con el turismo representa el 13,5% del Producto Bruto Geográfico (PBG) de la Ciudad de Buenos Aires: hotelería y restaurantes aportan 5,5% y los servicios de transporte y logística vinculados al turismo, otro 8%. Su peso conjunto supera incluso al de la industria manufacturera porteña, que representa el 11%.

Buenos Aires presenta además una fuerte concentración de algunas actividades: reúne el 32,1% de las agencias de viajes de la Argentina y el 25,8% de las empresas de provisión de alimentos, lo que, según el informe, la convierte en el principal polo nacional de intermediación turística y gastronómica. En cambio, actividades más vinculadas con la infraestructura básica están distribuidas territorialmente: CABA concentra el 15,8% del alojamiento y el 8,4% de las estaciones de combustible del país.

Los datos surgen de Habilidades en Foco: Sector turismo e industria de la hospitalidad, un estudio de la Agencia de Habilidades para el Futuro del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. Durante 2025, el Sistema de Información sobre la Demanda de Perfiles Laborales (SIDPLA) relevó empresas y complementó los resultados con entrevistas y encuentros con cámaras empresariales, sindicatos e instituciones educativas para determinar qué conocimientos y habilidades está demandando el sector.

El trabajo de campo se basó en 41 encuestas a empresas, realizadas entre marzo y octubre de 2025 por lo que se trata de un relevamiento descriptivo y exploratorio, no probabilístico.

Un sector amplio: hotelería, gastronomía, agencias y eventos

La cadena de valor turística es particularmente heterogénea. La Ley Nacional de Turismo incluye entre las actividades directamente vinculadas al sector el alojamiento, las agencias de viajes, el transporte, los servicios profesionales de licenciados y técnicos en turismo y guías, las actividades culturales, el turismo activo, rural y joven, los congresos y convenciones y la organización de ferias y eventos. Gastronomía, transporte y logística y comercio de artesanías y antigüedades aparecen como actividades indirectamente relacionadas.

En hotelería, la cadena se extiende desde los proveedores de limpieza, alimentos, textiles, tecnología y transporte hasta agencias, operadores, alojamientos, organizadores de eventos y clientes, e incluye operaciones, administración, recursos humanos, atención al cliente, marketing y ventas. En gastronomía, comienza en la producción primaria y la industria alimenticia y continúa con transporte, distribución, equipos y servicios, personal y establecimientos de producción y venta de comidas y bebidas.

En conjunto, estos sectores forman parte de las denominadas industrias experienciales, es decir, aquellas actividades cuyo principal valor está en la experiencia que ofrecen al público. Incluyen turismo, hotelería, gastronomía, transporte de pasajeros, agencias de viajes, actividades culturales y recreativas, congresos, ferias y eventos, sectores en los que la calidad del servicio, la personalización y la interacción con el cliente son tan importantes como el producto final.

1,25 millones de empleos y una actividad que resistió mejor en puestos de trabajo

El turismo sostiene alrededor de 1,25 millones de puestos de trabajo en la Argentina, una cifra que, con excepción de la pandemia, se mantuvo relativamente estable desde 2016. El informe destaca que el empleo mostró menor volatilidad que la propia actividad: crece menos cuando el turismo se expande, pero también resiste mejor durante las coyunturas adversas.

El sector representa alrededor del 10,2% del empleo nacional. Dos actividades explican el 68,5% de los puestos turísticos: provisión de alimentos y bebidas, con 244.768 trabajadores, y transporte de pasajeros, con 228.782. Sin embargo, son actividades con menor formalidad laboral que otros segmentos. Alojamiento y agencias de viajes, aunque generan menos empleo, registran niveles de empleo formal del 69% y 70,9%, respectivamente.

La radiografía muestra también un sector con un nivel de formación significativo: 30,2% de los trabajadores tiene educación universitaria completa y, si se suman quienes tienen estudios superiores incompletos, casi el 57% posee algún nivel de educación superior. En CABA, esa proporción supera al 47,3% registrado en actividades no turísticas. El informe vincula esa diferencia con la creciente necesidad de idiomas, tecnología y servicios especializados para visitantes internacionales.

Buenos Aires: más gastronomía y entretenimiento, menos intermediación y transporte

La evolución del empleo muestra, sin embargo, fuertes diferencias entre actividades. Entre 2014 y 2024, en CABA, la provisión de alimentos y bebidas aumentó 18% y las industrias culturales vinculadas al turismo crecieron 10%. En sentido contrario, el transporte de pasajeros cayó 25%, las agencias de viajes 10% y el alojamiento 1%.

El resultado es una recomposición del empleo turístico porteño hacia la gastronomía y el entretenimiento, mientras pierden participación algunos servicios tradicionales de transporte e intermediación.

El comportamiento económico de largo plazo muestra una transformación similar. A nivel nacional, entre 2004 y 2022 crecieron especialmente la venta de combustible, la provisión de alimentos y bebidas y las agencias de viajes, mientras alojamiento y transporte de pasajeros tuvieron una expansión mucho menor y las industrias culturales, deportivas y recreativas retrocedieron. El sector, además, atravesó una fuerte caída durante la pandemia y una rápida recuperación posterior, acompañada por nuevos hábitos relacionados con la sustentabilidad, digitalización y búsqueda de experiencias personalizadas.



Guías, agentes de viajes, cocineros, baristas y nuevos perfiles digitales

La transformación también está modificando los perfiles buscados. En turismo aparecen guías turísticos, agentes de viajes, community managers turísticos y gestores de experiencias, especialmente con idiomas y herramientas digitales de promoción.

En hotelería existe demanda de mucamas y mucamos, personal de housekeeping, gobernanza, recepción y alimentos y bebidas, pero también de mandos medios con conocimientos de recursos humanos, revenue management, marketing digital y sustentabilidad. En gastronomía se buscan camareros, cocineros profesionales, ayudantes de cocina, pasteleros y baristas, con conocimientos de manipulación de alimentos, higiene y seguridad.

Hacia adelante, el informe anticipa perfiles todavía más especializados: profesionales en marketing turístico digital, gestión de reservas online, redes sociales y posicionamiento web; especialistas en turismo responsable, economía circular, reducción de desperdicios y eficiencia energética; trabajadores orientados a experiencias personalizadas; baristas, sommeliers, panaderos y pasteleros especializados; y coordinadores y organizadores de eventos.

El mayor déficit está en las habilidades interpersonales

El relevamiento del SIDPLA arroja uno de los resultados más significativos del informe: el 95,1% de las empresas consultadas tiene dificultades para cubrir puestos por falta de habilidades interpersonales. El problema supera ampliamente al déficit de habilidades técnicas, mencionado por el 46,3%, e incluso a la falta de estudios y formación, señalada por el 76,9%.

Entre las capacidades interpersonales que más dificultades generan aparecen atención a los detalles (41%), compromiso (28,2%), comunicación oral (25,6%), responsabilidad (25,6%) y trabajo en equipo (20,5%).

Las carencias técnicas están más concentradas: matemáticas (42,1%) encabeza las dificultades, seguida por contabilidad, manejo de bases de datos y Excel, y gestión de la información, todas con 21,1%.

El problema parece concentrarse particularmente en la incorporación de jóvenes. El estudio señala que las empresas tienen importantes dificultades para contratar personas menores de 35 años, mientras que una proporción significativa directamente no busca incorporar trabajadores mayores de 46. Además, el 69,2% de las compañías participantes tiene menos de diez años de actividad, lo que lleva al informe a caracterizar al sector como «joven» y dinámico.

Responsabilidad y trabajo en equipo, antes que creatividad

Cuando se pregunta cuáles son las habilidades utilizadas con mayor frecuencia al contratar, la responsabilidad y el compromiso ocupan claramente el primer lugar, mencionados por el 58,5% de las empresas. Le siguen la capacidad y predisposición para trabajar en equipo (48,8%), manejo de conflictos y comunicación oral y escrita -ambas con 43,9%-, capacidad de análisis (36,6%), adaptación a los cambios y habilidades socioemocionales (31,7%) y creatividad y pensamiento creativo (29,3%).

La ubicación de la creatividad en el último lugar es significativa para un sector asociado habitualmente con la innovación y las experiencias. El informe lo vincula con el fuerte peso de los puestos operativos, en los que resultan prioritarias la responsabilidad, la capacidad de servicio, la comunicación y el trabajo coordinado.

En gastronomía, por ejemplo, los empleadores suman puntualidad, tolerancia al trabajo bajo presión, organización y liderazgo. En el plano técnico aparecen conocimientos concretos de cocina, manipulación segura de alimentos, procesos de cocción, higiene y capacidad para planificar y ejecutar eficientemente un servicio.

Contratar perfiles menos calificados y formarlos dentro de la empresa

La escasez de determinadas capacidades también está modificando las estrategias de contratación. La opción dominante consiste en incorporar trabajadores menos calificados y capacitarlos: casi seis de cada diez compañías adoptan esa alternativa. La segunda estrategia consiste en capacitar al personal existente y reasignarle funciones.

Dos de cada tres empresas realizan actividades de capacitación, aunque existe una limitación importante: la formación es mayoritariamente esporádica, no permanente. Según el resumen ejecutivo, cuando se capacita predomina la formación interna, apoyada principalmente en oferta privada.

A los conocimientos tradicionales se suman dos vectores que atraviesan todo el informe: digitalización y sustentabilidad. En turismo, las empresas demandan idiomas y habilidades digitales junto con orientación al cliente, pensamiento crítico, comunicación efectiva, liderazgo, inteligencia emocional y flexibilidad.

La inteligencia artificial podría acelerar esa transformación. Entre las aplicaciones analizadas aparecen atención automatizada y multilingüe, publicidad hipersegmentada, precios dinámicos, optimización del rendimiento, gestión de flujos turísticos, experiencias inmersivas, reducción del desperdicio alimentario, planificación urbana y gestión de reservas.

La sustentabilidad abre otra agenda laboral. El informe propone avanzar en economía circular en hotelería, digitalización de la gestión de destinos mediante IA y big data y capacitación en finanzas y certificaciones internacionales para proyectos sostenibles.

Un trabajo más tecnológico, pero también más humano

Las reflexiones finales descartan una lectura basada exclusivamente en la sustitución de trabajadores por máquinas. El informe prevé que la automatización avance sobre tareas rutinarias y repetitivas, pero sostiene que esto aumentará la importancia de las habilidades interpersonales. Pensamiento crítico, inteligencia emocional, empatía y creatividad son considerados atributos difíciles de reemplazar por la tecnología.

En el caso porteño, el desafío se combina con una transformación interna del sector: CABA se especializa en servicios turísticos de mayor valor agregado y presenta un perfil laboral más calificado, mientras la demanda se desplaza hacia gastronomía y entretenimiento y se contraen actividades como transporte y agencias de viajes. Para el estudio, esa evolución debería orientar también la formación hacia los segmentos que están generando nuevas oportunidades.

El resultado es un perfil turístico cada vez más híbrido: al conocimiento tradicional de la hospitalidad se agregan idiomas, capacidades digitales, manejo de datos, sustentabilidad y herramientas de IA, pero sin desplazar las habilidades que definen el servicio: responsabilidad, comunicación, empatía, trabajo en equipo y orientación al cliente.


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