María Julia Bearzi es directora ejecutiva de la Fundación Endeavor, entidad referente en la búsqueda de la promoción del desarrollo de la Argentina por medio del apoyo a proyectores de emprendedores para que logren crecer.
En agosto de 2024 estuvo en Conversaciones Convergentes, ciclo de entrevistas que se emite por las señales Metro, Canal E y UCLplay, y que se publican en el canal de YouTube de Convercom.info
–Vos en particular estás ya desde hace muchos años vinculada al ecosistema emprendedor. ¿Cómo se lleva el desarrollo de emprendimientos con las crisis recurrentes, idas y vueltas, que tiene la Argentina?
-Estoy hace 20 años en la Fundación Endeavor, desde el 2016 como directora ejecutiva, y he visto todos los ciclos. Te imaginás que vimos de todo en Argentina. La buena noticia es que Endeavor pone el foco en emprendedores de base tecnológica con aspiraciones de crecer más allá de las fronteras. Tengo la suerte de trabajar en un sector que siempre y a pesar de la coyuntura ha sido pujante y lo sigue siendo, así que eso es una buena noticia.
–Una fábrica de unicornios, además
-Sí, claro. Le recordamos a la audiencia que los unicornios son aquellas empresas de base tecnológica que están valuadas en más de 1000 millones de dólares en el mercado. Pero nos gusta hablar a nosotros de que no sólo se los mide por su cotización bursátil, sino también por el poder de su influencia. También podemos decir en Argentina que los unicornios son faros que iluminan el camino de las siguientes generaciones de emprendedores. Lo han hecho y lo siguen haciendo.
No sólo iluminan el camino, dedican tiempo para mentorear a los emprendedores por medio de su conocimiento y contar su experiencia en primera persona. Esto es superimportante para que las nuevas generaciones sepan que es posible emprender desde Argentina y para el mundo. Nos enorgullece decir que los unicornios en Argentina son cerca de doce y cumplen con un rol social, no sólo de mercado.
-¿El ecosistema emprendedor en nuestro país está maduro o le faltan elementos?
-Es un ecosistema que tiene muchos años de desarrollo, que ha crecido y se sigue robusteciendo. Por supuesto que nos falta. No hay que bajar los brazos, tenemos mucho más por hacer. Particularmente, me encantaría contar con una coyuntura mucho más amigable para que los emprendedores puedan desarrollarse y crecer afuera, exportar y entrar divisas. Hay un montón de cuestiones y es necesario un mercado de trabajo menos regulado que les permita crecer en función de la demanda externa. Hay cuestiones que obviamente podrían ser más flexibles para propiciar un desarrollo más rápido.
–Por ejemplo, estoy pensando ahí en la cuestión de la inversión, el acceso al crédito o esa parte del ecosistema vinculada a la inversión.
-No hablaría de crédito. Los emprendedores, sobre todo los de base tecnológica, crecen abriendo el capital, no a través del crédito, sino mediante inversores externos. Yo creo que eso podría ser mucho más fácil para todos.
Los argentinos que tienen buenas ideas, que están realmente persiguiendo una real oportunidad de mercado, que tienen buenos equipos, que pueden mostrar ejecución y tracción, consiguen inversiones. Y tiene que ver con lo que decía un poco antes, los unicornios. Estos emprendedores han abierto puertas en los ecosistemas del mundo, los ecosistemas de inversores del mundo, entonces los emprendedores locales tienen buena reputación a la hora de recibir capital. Esto es muy interesante.
-¿Y el puente para llegar a esos ámbitos de alguien que tiene una idea o un producto, esos puentes están allanados?
-El que no encuentra es porque no busca. Hoy hay un ecosistema robusto, desde el lado de los servicios para los emprendedores, es un ecosistema muy desarrollado y conectado. Entonces, el que no encuentra es porque no busca, porque hay posibilidad y además las redes sociales. Estoy hace 20 años en esto cuando realmente era más difícil establecer conexiones.
Ahora, las conexiones y las redes están muy expandidas y hay oportunidades de conectar con fondos. Desde Endeavor trabajamos mucho en ese espacio, además de tener eventos que buscan motivar, incentivar y mostrar que es posible emprender en la Argentina. También tenemos rondas con inversores locales e internacionales. Entonces siempre hay como un ida y vuelta de conexiones de valor para los emprendedores.
-¿Se puede emprender en cualquier lado, industria o geografía?
-Sí, obviamente las condiciones a veces son más fáciles en algunos lugares que en otros. Los ecosistemas están más desarrollados en algunas regiones que en otras. Desde Endeavor somos una organización federal, tenemos oficinas en Buenos Aires y en otras cinco regiones y trabajamos desde hace muchos años para que la brecha sea más chica entre emprender en otras regiones versus hacerlo en Buenos Aires. Hay mucho por hacer todavía, pero también las redes sociales y las redes de personas conectadas como Endeavor hacen que sea más más fácil que antes.
–Y es más fácil que antes, porque además de las redes sociales, surgieron estos parques tecnológicos o clusters en distintos lugares de la Argentina
-Sí, creo que sí. Nosotros tenemos mucho recorrido, tenemos oficina en Rosario, en Córdoba, en Mendoza para Cuyo, hoy en Jujuy o Salta para NOA, en Neuquén para la Patagonia y tenemos identificados actores locales que están todo el tiempo promoviendo el desarrollo del ecosistema local, atrayendo recursos y conexiones de valor.
En Endeavor, una vez por año, realizamos con un gran evento en cada una de estas plazas. Tenemos programas que son anuales de identificación, capacitación y conexiones para incentivar el desarrollo de emprendedores locales. Trabajamos mucho en esto y los parques también. Hay distintas organizaciones que trabajamos mancomunadamente en pos del desarrollo del ecosistema local.
–¿Y en términos de industria?
-En industrias también, digamos, hay industrias más hot, como les decimos, donde de repente por épocas proliferan más emprendedores en esos espacios. ¿Cuál es la industria hot del momento? Te diría que hay varias, pero en fintech todavía hay mucho espacio por hacer en la región, no sólo en Argentina sino en América Latina. Hay mucha gente en la base de la pirámide y mucha gente que todavía está fuera del sistema financiero tradicional. Entonces, acercar propuestas de valor más ágiles, que sean accesibles a través del celular, que hoy la gran mayoría tiene un smartphone, que se puedan acceder a créditos a través de esas plataformas y con tarjetas prepagas. Hay un montón de servicios y otros que surgen para hacer más ágil la infraestructura para esas fintech que son directamente B2C. Entonces hay todo un ecosistema muy propio de la industria fintech creciendo y prosperando, que es muy interesante.
-¿Ahí no se llega tarde? Uno mira las noticias y ve que grandes empresas ya están compitiendo par a par y las grandes discusiones entre los nuevos actores del ecosistema fintech y los tradicionales actores del mundo financiero, pareciera que están muy consolidadas.
-Todavía hay espacios. Es un segmento muy amplio, hay mucha la población que está fuera del sistema financiero en América Latina. Ahí, de vuelta, me parece que los emprendedores son muy ágiles en detectar espacios de vacancia y espacios de necesidad. Es una industria interesante.
-¿Y más allá del mundo fintech?
-Bueno después de fintech, tenemos agtech, el espacio del agro, donde Argentina tiene un campo muy fértil y extenso todavía para desarrollar propuestas de valor que traigan innovación y dinamicen distintos sectores. En todo lo que tiene que ver con biotecnología, Argentina está creciendo muchísimo. Tenemos gente y actores que están dinamizando ese ecosistema, hay referentes. Es un espacio con muchísimo por hacer y que viene pisando fuerte.
–¿Se nace o se desarrolla ese emprendedorismo?
-Un poco y otro poco. Siempre digo que hay una capa de talento que muchos traen innata. Por más que uno quiera jugar como Messi, por más que practique mucho en el patio de su casa, no creo que lo logre. Pero con la convicción de que hay ciertas habilidades que se pueden desarrollar, que tienen que ver con la negociación, la seducción o el convencimiento de otros.
No te olvides de que el emprendedor necesita equipo, talento y gente que comparta su visión y que se sume a su misión. Necesita un set de habilidades que sí se pueden desarrollar. Y también necesita conocimientos técnicos que se pueden adquirir formando equipos complementarios o estudiando. Entonces, es un poco y un poco, es lo que me entusiasma decir, porque hay mucha gente que puede estar escuchando y tiene ganas de emprender, y hay que animarla a que lo haga.
–Vayamos al segmento más joven. ¿Cuándo se puede empezar o cuándo es más habitual? ¿Hay estímulos para eso? ¿Qué papel juega la escuela?
-Nosotros desde Endeavor asumimos este compromiso de tratar de educar e incentivar a las generaciones más jóvenes, a lo que hoy se conoce como la generación Z: los chicos que están decidiendo en los últimos años del colegio secundario su futuro. Nos interesa mostrarles que se puede emprender desde Argentina. Y esto que decía antes, si tenés la convicción de que podés desarrollar habilidades para detectar un segmento insatisfecho o una necesidad en el mercado y pensar una idea para explotarla y emprender.
Hay muchos colegios, sobre todo los de índole privada que tienen estímulos de este tipo. Y quisimos también sumar a los del sector público y mostrarles que esto también existe, que esto se puede desde Argentina.
Hicimos un evento muy grande que, tuvo una convocatoria espectacular en el Movistar Arena, la experiencia Endeavor Sub 20, y vieron 13.000 chicos. Fue una fiesta porque los jóvenes se van pensando que en que podemos ser artífices de nuestro propio futuro y que podemos diseñarlo a través de emprender.
Creo que sí, que se pueden hacer muchas más cosas, por supuesto, desde la educación en ese espacio. Argentina necesita muchos más emprendedores, entonces cuanto antes empecemos a estimular a las siguientes generaciones, mejor.
–Siguiente eslabón generacional. Cada vez escucho más, o tengo esa sensación, gente que tiene un trabajo en relación de dependencia y aparta horas y recursos para iniciar un proyecto. ¿Qué tan habitual es eso? ¿Es una sensación mía? ¿Es habitual?
-No, creo que es habitual. La gente siempre está buscando nuevas alternativas e iniciativas. Emprender es motivante; ver el poder que tiene uno a través de emprender, de transformar vidas y espacios y generar trabajo, es muy estimulante.
Ahora, para hacerlo bien hay que tirarse a la pileta, asumir riesgo y dedicarle el tiempo que se merece. Esto es full life. El que lo quiera hacer bien le tiene que dedicar realmente no poquitas horas que le sobren de su día, sino el 100%. Quizás se puede hacer esto solapado para las primeras etapas, pero después hay que dedicarle mucho porque lleva tiempo.
-Última escala generacional. Aquellos que tienen una gran vitalidad ya no tienen que trabajar porque están en la etapa de la jubilación o posjubilación. ¿Hay oportunidad de emprender también?
-Hay oportunidades para todos. De vuelta, hay emprendimientos que requieren muchísimo, sobre todo los que vemos en Endeavor y los que apoyamos de manera enfocada. Son empresas de base tecnológica que crecen, su mercado es la región o el mundo, y hay que tener mucha energía porque hay que viajar para visitar mercados.
Pero, obviamente, cualquiera que tenga esa energía lo puede hacer. También nos gusta pensar a los que peinan canas, devolviendo todo ese conocimiento y esa experiencia a través de mentorear a otros. Eso también es posible y valioso. Nosotros estamos todo el tiempo buscando ese conocimiento especial que no te lo enseñan en la facultad o en algún curso, y que pueda allanar el camino a algún emprendedor.
–Se habla habitualmente de mortandad de emprendimientos; imagino que hay también necesidad de generar muchos proyectos para que algunos crezcan y se desarrollen y al final de la década se conviertan en unicornios algunos de ellos. ¿Estamos generando suficiente cantidad de proyectos?
-Necesitamos más para poder hacer que crezcan, que pasan por esto, que vos mencionás, que se llama el valle de la muerte, y puedan salir de ahí. Necesitamos mejores condiciones macroeconómicas y necesitamos más para que prosperen. Por eso te digo, el compromiso nuestro de ir a incentivar a las siguientes generaciones es clave.
–¿Qué pasa con la percepción pública de la figura del emprendedor en Argentina? ¿Es bien recibida la figura del emprendedor? ¿Tienen ustedes alguna investigación?
-Hemos pasado a lo largo de estos años por distintas apreciaciones sobre el emprendedor y el rol que cumple en la sociedad. Lo interesante es que el emprendedor y las organizaciones del ecosistema emprendedor operamos más allá de la dirigencia. Los emprendedores tampoco están esperando nada concreto por parte del Estado.
La sociedad lo percibe como positivo. Imagínate lo que te voy a contar: los eventos nuestros a lo largo de los años han ido creciendo. Experiencia Endeavor Buenos Aires recibe 4000 personas por año. Esta que te contaba, Sub 20, unos 13.000. Hacemos experiencia Endeavor Rosario, Córdoba, Neuquén, Tucumán, Mendoza… Y son eventos que cada vez son más masivos. El rol del emprendedor es supervalorado como generador de innovación, riqueza y empleo para la sociedad y que tiene el poder de transformar.
–Y el poder de transformar también a la propia persona, porque aún cuando se queden en el valle de la muerte que mencionás, igual dejarán aprendizajes
-Supervalioso y también hoy el mindset emprendedor es lo que requiere la escena. Cuando hablo de la escena, es la escena de negocios en general de la Argentina. Entonces, cualquier emprendedor que haya quedado en el valle de la muerte ha desarrollado una gimnasia, capacidades y habilidades que le van a servir para reinsertarse en el mundo laboral en relación de dependencia. Hoy las empresas y las grandes organizaciones buscan ese mindset.
Hablamos de asumir riesgo, la capacidad de resiliencia, trazar un plan para lograr un objetivo y generar equipos. Y todas esas capacidades son supervaliosas y, una vez que las desarrollaste, las tenés. Entonces te acompañan al lugar donde vayas.
Desgrabación y edición de Luciana Di Spalatro


Hacé tu comentario