La inteligencia artificial está ingresando en una nueva etapa de adopción empresarial, caracterizada por el avance de los agentes capaces de ejecutar tareas y participar en procesos de negocio. Sin embargo, aunque su utilización como herramienta de asistencia ya está ampliamente extendida, su integración estructural en las organizaciones todavía es limitada.

Esta fue una de las principales conclusiones del panel “IA: de la automatización inteligente a la inteligencia empresarial”, realizado durante las Jornadas Internacionales 2026, organizadas por la Asociación Argentina TIC, Video & Conectividad (ATVC) y la Cámara de Productoras y Programadoras de Señales Audiovisuales (Cappsa).

El encuentro reunió a Guillermo Páez, CIO de Personal; Juan Filips, Country Manager de Amazon Web Services (AWS) para Argentina, Paraguay y Uruguay; Natalia Scaliter, Managing Director de Google Cloud Argentina; y Demián Gil Marino, Head of AI Workforce Argentina & Colombia de Microsoft. La conversación fue moderada por Mariana Segulin.

Filips presentó una estimación sobre la evolución de estas tecnologías. “Un 90% de los clientes con los que hablamos está usando IA en alguna tarea, pero en su mayoría como un asistente. Lo que sucede es que son pocas las empresas que hoy usan agentes. En este punto solo un 25% está pensando en agentes. En dos años 3 de cada 4 empresas tendrán agentes desplegados”, afirmó el ejecutivo de AWS.

La proyección anticipa un cambio en las aplicaciones empresariales de la inteligencia artificial: del uso individual para consultas, generación de contenidos y asistencia en tareas hacia sistemas capaces de intervenir en procesos operativos y comerciales.

De la automatización de tareas al rediseño de procesos

Para Páez, la transformación asociada con la inteligencia artificial tiene dos dimensiones. La primera es la capacidad de automatizar y delegar actividades mediante agentes; la segunda, su accesibilidad para usuarios sin conocimientos técnicos especializados.

“La IA no transforma solo la industria, transforma la humanidad”, sostuvo el CIO de Personal. Según explicó, “tiene dos componentes absolutamente disruptivos. Uno son los agentes, los automatismos y las posibilidades de delegar tareas. El otro componente, que creo que es incluso el más disruptivo, es la posibilidad de que cualquier persona pueda aprovecharla. No hace falta saber programar ni desarrollar: cualquiera de nosotros puede acceder a estas herramientas y obtener muchísimo valor de la inteligencia artificial”.

El ejecutivo planteó que el desafío empresarial ya no consiste únicamente en incorporar herramientas de IA a las actividades existentes, sino en revisar cómo se diseñan los procesos.

“El desafío de ahora es exponencial: no se trata solamente de ‘agentizar’ o automatizar los procesos que ya tenemos. Eso claramente va a generar valor, pero construir un proceso pensado desde su origen para funcionar con agentes supone una visión completamente distinta, mucho más productiva y también más compleja”, señaló.

En ese sentido, Páez explicó el concepto de empresa cognitiva que utiliza Personal: “Una empresa que incorpora inteligencia artificial, pero que no la suma simplemente como una herramienta, sino que la integra en sus procesos para transformarlos”.

Google Cloud: la adopción de IA es una decisión estratégica, no tecnológica

Natalia Scaliter, de Google Cloud Argentina, puso el foco en la responsabilidad de la conducción de las empresas y en la necesidad de identificar las aplicaciones capaces de producir resultados económicos.

“La decisión de adopción es estratégica, no es un tema de IT. Estamos en un ecosistema de proveedores, competidores y clientes que tienen una expectativa de servicios cada vez más vinculada con la IA. En ese contexto es estratégico. Involucra operaciones, atención al cliente, desarrollo de productos. No hay manuales porque es nuevo, nada de lo anterior es similar”, sostuvo.

La ejecutiva consideró que las oportunidades no están restringidas a las grandes compañías y que el criterio central para decidir las inversiones debe ser el impacto sobre el negocio.

“No importa el tamaño de la empresa, importa que tengamos el talento y la tecnología, y elegir qué parte del negocio tiene un retorno más veloz de la inversión”, agregó.

Por su parte, Demián Gil Marino, de Microsoft, destacó que algunas organizaciones ya están avanzando hacia implementaciones de sistemas de agentes completos y que el impacto de estas herramientas debe evaluarse también por su capacidad para generar nuevas actividades.

“Estamos en un estadio evolutivo de la IA donde las empresas están haciendo despliegues a escalas de sistemas agénticos completos, rediseñando los procesos y sobre todo están liberando a las personas de tiempo en el que antes hacían tareas repetitivas”, explicó.

El ejecutivo planteó que el aumento de productividad abre interrogantes sobre la utilización de los recursos humanos y las oportunidades comerciales: “Tenemos que pensar qué hacemos con esa capacidad extra que nos da esta tecnología y sobre todo cuáles son las nuevas oportunidades de negocios”.

Argentina: 330 empresas de IA, 3500 trabajadores especializados y potencial de 160.000 nuevos empleos

Antes del panel, Raúl Katz, presidente de Telecom Advisory Services y profesor de la Universidad de San Andrés (Udesa), presentó las conclusiones de un estudio elaborado por investigadores de esa universidad sobre las capacidades de la Argentina en materia de inteligencia artificial.

Según los datos expuestos, el país dispone de una infraestructura con 20 megavatios (MW) de capacidad de procesamiento, cuenta con 330 empresas dedicadas a la IA y registra aproximadamente 3.500 personas empleadas en actividades vinculadas con esta tecnología.

Katz destacó las capacidades del capital humano argentino y presentó una estimación sobre los posibles efectos de la inteligencia artificial en el mercado laboral.

“La IA ejercerá un efecto compensatorio en creación de unos 160.000 puestos de trabajo calificados en la sustitución de empleos”, afirmó.

La cifra corresponde a una proyección de creación de empleo calificado y no a puestos de trabajo ya generados. La información difundida sobre la presentación no precisa el horizonte temporal de esa estimación ni la metodología utilizada para calcularla.

Impuestos, financiamiento y ciberseguridad, entre las barreras a la innovación

La agenda dedicada a la innovación continuó con la mesa “Habilitadores vs. Stoppers de la innovación”, que abordó las condiciones necesarias para desarrollar inversiones tecnológicas en la Argentina.

Participaron Matías Olivero Vila, presidente de la Asociación Civil Lógica; Gonzalo Arauz, Principal Investment Officer de Corporates de IDB Invest; y Gabriel Tejo, Partner Cyber Risk Services de Deloitte.

La conversación estuvo centrada en tres cuestiones: las cargas impositivas que afectan a los servicios de conectividad, las posibilidades de inversión y financiamiento para el sector y los desafíos de la ciberseguridad.

Estos factores completaron la discusión sobre la adopción de inteligencia artificial con una perspectiva sobre las condiciones económicas, regulatorias y de seguridad necesarias para acompañar la transformación tecnológica de las empresas.

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