El actual jefe de Disney Experiences tomará el mando en marzo de 2026 con el respaldo de Bob Iger como asesor durante la transición; Dana Walden fue designada chief creative officer, mientras el nuevo CEO tendrá una compensación anual estimada en US$ 38 millones y la ejecutiva percibirá alrededor de US$ 24 millones
En un momento bisagra para el conglomerado de entretenimiento más influyente de Hollywood, Josh D’Amaro fue designado formalmente como CEO de The Walt Disney Company, convirtiéndose en el noveno ejecutivo en ocupar el cargo en los 102 años de historia de la empresa. Su nombramiento será efectivo a partir del 18 de marzo de 2026, tras un proceso de sucesión que se extendió por tres años y evaluó más de un centenar de candidatos internos y externos.
D’Amaro, de 54 años, es un ejecutivo formado íntegramente dentro de Disney, donde trabaja desde 1998. A lo largo de casi tres décadas ocupó posiciones clave en marketing, operaciones y parques temáticos, fue presidente de Disneyland Resort y Walt Disney World Resort y, desde 2020, estuvo al frente de Disney Experiences. Bajo su liderazgo, la división de parques, resorts, cruceros y productos de consumo se consolidó como el principal motor de ingresos y rentabilidad del grupo.
La decisión del directorio estuvo fuertemente influida por Bob Iger, quien lideró Disney entre 2005 y 2020 y regresó al cargo en 2022 tras la salida anticipada de Bob Chapek. Según fuentes del mercado, Iger impulsó activamente la candidatura de D’Amaro durante el proceso de evaluación, acompañándolo en instancias de mentoría y exposición ante el directorio. El actual CEO dejará formalmente su puesto en marzo, pero permanecerá como asesor senior y miembro del board hasta fines de 2026, con el objetivo de garantizar una transición ordenada.
El nuevo CEO fue presidente de Disneyland Resort y Walt Disney World Resort y, desde 2020, estuvo al frente de Disney Experiences
«Paso mucho tiempo en nuestros queridos parques, que cientos de millones de personas disfrutan cada año. Veo de primera mano la importancia de la marca, lo que Disney significa para ellos, lo que significa para estas familias. Y cuando sientes eso, y entiendes el legado de este lugar, y el hecho de que necesitas seguir avanzando y siendo innovador. Creo que estoy preparado para ese desafío, pero he aprendido de los mejores entre los mejores”, dijo D’Amaro en una entrevista con ABC News, señal de noticias del conglomerado, de la que tambén participó Iger, antecesor y mentor.
De hecho, ese aspecto no estuvo exento de tensiones. El inversor activista Nelson Peltz cuestionó públicamente el rol de Iger y llegó a acusarlo de intentar conservar influencia indirecta sobre la compañía. Para evitar repetir errores del pasado, el comité de sucesión -encabezado por el presidente del directorio, James Gorman- estructuró un proceso más riguroso que el que derivó en la fallida gestión de Chapek.
Entre los finalistas al cargo figuraban Dana Walden, copresidenta de Disney Entertainment; Jimmy Pitaro, presidente de ESPN; y Alan Bergman, jefe de los estudios cinematográficos. Aunque Walden no fue elegida como CEO, el directorio resolvió reforzar su peso estratégico y la nombró presidenta y chief creative officer (CCO), con control ampliado sobre la estrategia creativa, los estudios y el contenido global del grupo.
El nuevo esquema de liderazgo llega acompañado de paquetes salariales de alto impacto. D’Amaro tendrá una compensación anual estimada en US$ 38 millones, que incluye salario base, bono de ingreso, incentivos en acciones y premios variables por desempeño. Walden, en tanto, percibirá alrededor de US$ 24 millones anuales, con una remuneración fuertemente atada a resultados creativos y comerciales.
Con este nombramiento, D’Amaro se suma a la lista histórica de CEOs que condujeron Disney desde su fundación: Walt Disney, Roy O. Disney, Donn Tatum, Card Walker, Ron Miller, Michael Eisner, Bob Iger y Bob Chapek, además del propio Iger en su segundo mandato. Considerando líderes únicos, el nuevo CEO es el noveno en la historia de la compañía.
D’Amaro asume en un contexto desafiante, marcado por la presión competitiva del streaming, la caída estructural del negocio de TV paga, la tendencia a la concentración de la industria -incluidas versiones sobre un eventual interés estratégico de Apple por Disney- y la necesidad de sostener la rentabilidad en un escenario de fuerte inversión en contenidos. Con una cartera de propiedad intelectual sin equivalentes y un negocio de parques aún robusto, el nuevo CEO deberá equilibrar disciplina financiera, creatividad y adaptación tecnológica en una de las transiciones más observadas de la industria del entretenimiento.
En el plano financiero, el desafío no es menor. The Walt Disney Company acumula un desempeño bursátil irregular en los últimos años: tras alcanzar máximos históricos durante la pandemia, impulsada por la expansión acelerada del streaming, la acción perdió valor de forma sostenida entre 2022 y 2024, afectada por el aumento de costos, la desaceleración del negocio directo al consumidor y la presión competitiva.
Aunque en 2025 mostró una recuperación parcial, Disney continúa rezagada frente a competidores como Netflix, que consolidó rentabilidad en su modelo global, y enfrenta un escenario más concentrado tras la integración de activos en Warner Bros. Discovery.
Texto elaborado por la herramienta de inteligencia artificial ChatGPT 5.2 con supervisión humana
Hacé tu comentario