Telefónica volvió a evaluar la venta de Movistar Venezuela, la última filial que permanece dentro del antiguo perímetro de Telefónica Hispanoamérica después de un proceso de desinversión regional iniciado formalmente en 2019 y acelerado durante los últimos dos años.
Según Bloomberg, la compañía recibió aproximaciones no solicitadas de potenciales inversores y analiza cuál sería el mejor momento para iniciar formalmente la operación. La intención sería completar la salida dentro del próximo año y, entre las alternativas, Telefónica evalúa organizar un proceso competitivo entre varios interesados en lugar de negociar en exclusividad con un único comprador. Por ahora no existe una oferta firme ni una decisión definitiva.
Entre quienes mantuvieron conversaciones preliminares aparece Latin America Real Assets Opportunities Fund (LARA Fund), vehículo de inversión con sede en Miami cofundado por Mauricio Claver-Carone. Esos contactos no prosperaron y el propio Claver-Carone señaló que el fondo no estaba buscando activamente operaciones en Venezuela.
La particularidad es que Telefónica no busca desprenderse de una compañía en retirada comercial. Movistar Venezuela volvió a superar los 10 millones de clientes, mantiene el liderazgo del mercado móvil, está expandiendo su red 5G y fue una de las operaciones más rentables del antiguo holding hispanoamericano. Claro, eso en el contexto de una economía desvastada por 20 años de deriva populista.
La última pieza de una retirada que comenzó en 2019
La eventual venta cerraría un proceso que Convercom.info viene siguiendo desde 2019, cuando Telefónica decidió dejar de considerar estratégicos sus mercados hispanoamericanos y concentrar recursos en España, Alemania, Reino Unido y Brasil.
La compañía había llegado a operar en 14 mercados latinoamericanos. Desde entonces fue saliendo de Centroamérica y posteriormente aceleró las ventas de sus principales filiales sudamericanas. El proceso avanzó lentamente durante la presidencia de José María Álvarez-Pallete y ganó velocidad después de la llegada de Marc Murtra.
Uno de los capítulos de mayor dimensión fue la Argentina. En febrero de 2025, Telecom Argentina pagó US$ 1245 millones por la totalidad de la filial local de Telefónica. La integración abrió posteriormente un prolongado proceso regulatorio que concluyó con fuertes condiciones: Telecom debe ceder, entre otros activos, unos seis millones de clientes móviles, 130 MHz de espectro y activos asociados, además de facilitar temporalmente infraestructura a un nuevo competidor. Metrotel fue posteriormente aprobado como comprador de los activos incluidos en esa desinversión.
La retirada siguió con otras operaciones. En Colombia, Millicom tomó finalmente el control de la participación del 67,5% que Telefónica conservaba en Colombia Telecomunicaciones por US$ 214,4 millones. En Chile, Millicom y NJJ -el vehículo de inversión del empresario francés Xavier Niel- acordaron comprar Movistar mediante una operación que contempla un pago inicial de US$50 millones y hasta US$150 millones adicionales sujetos a determinadas condiciones.
En abril de este año Telefónica acordó, además, vender su operación mexicana al consorcio Melisa Acquisition, integrado por Oxio y Newfoundland Capital Management, por aproximadamente US$ 450 millones. Después de esa operación, Venezuela quedó como la única filial del antiguo Telefónica Hispanoamérica todavía dentro del grupo. Brasil constituye un caso distinto: sigue formando parte de los mercados estratégicos globales de la compañía.
De concretarse la venta venezolana, por lo tanto, no sería una desinversión más sino el cierre del proceso iniciado siete años atrás para desmontar prácticamente toda la presencia de Telefónica en la América Latina de habla española.
Millicom y América Móvil, los grandes consolidadores regionales
Entre los grupos que inevitablemente aparecen en el radar de una eventual venta están Millicom International Cellular, operador de la marca Tigo, y América Móvil, controlada por la familia Slim y propietaria de Claro. Ambos protagonizaron durante los últimos años el proceso de consolidación de las telecomunicaciones latinoamericanas y participaron de la puja por algunos de los activos que Telefónica fue dejando en la región.
Millicom tiene, en el caso venezolano, el antecedente más concreto. La compañía se convirtió en uno de los principales compradores en el repliegue de Telefónica: sumó operaciones en Uruguay y Ecuador, adquirió el control de la filial colombiana y compró Movistar Chile en asociación con NJJ, el vehículo de inversión del empresario francés Xavier Niel.
Venezuela, además, ya apareció explícitamente en sus planes. En abril de este año, el CEO de Millicom, Marcelo Benítez, señaló que Perú y Venezuela eran mercados que encajaban con la estrategia de expansión de la compañía mediante adquisiciones, aunque aclaró que no existían operaciones inmediatas en preparación.
El caso de América Móvil es diferente. No trascendió hasta ahora que haya mantenido conversaciones por Movistar Venezuela ni que haya presentado una oferta. Sin embargo, el grupo mexicano continúa participando activamente de la consolidación regional y tiene capacidad financiera y operativa para analizar nuevos activos.
América Móvil había intentado adquirir Telefónica Chile junto con Entel, aunque aquella alianza se disolvió y finalmente Millicom y NJJ se quedaron con la operación. Después de perder esa puja, el CEO del grupo, Daniel Hajj, sostuvo que América Móvil seguía preparada para aprovechar nuevas oportunidades de consolidación en América Latina.
Durante 2026 la compañía volvió a demostrar esa estrategia expansiva: acordó adquirir el 73% de Desktop en Brasil y posteriormente firmó la compra de WOW, operador de fibra óptica en Perú.
Por eso, Millicom aparece hoy como el candidato con antecedentes públicos más directos respecto de Venezuela, mientras América Móvil integra el grupo de grandes operadores regionales con escala y vocación de adquisiciones que podrían evaluar una operación si Telefónica abre finalmente un proceso competitivo.
A ellos se suma LARA Fund, el vehículo de inversión estadounidense que, según Bloomberg, ya mantuvo conversaciones preliminares por la filial, aunque esos contactos no avanzaron y el fondo aseguró posteriormente que no estaba buscando activamente una inversión en Venezuela.
Entre los nombres a observar está Millicom International Cellular, operador de la marca Tigo y protagonista central de la reconfiguración regional provocada por la retirada de Telefónica.
Más de 10 millones de clientes y una red 5G en expansión
Los números ayudan a explicar el atractivo potencial de la compañía. En febrero último, Movistar informó que había vuelto a superar los 10 millones de clientes en Venezuela, un nivel que no alcanzaba desde hacía años. La empresa se mantiene además como principal operador móvil del país.
La recuperación comercial estuvo acompañada por inversiones en infraestructura. En abril, Telefónica informó que tenía 168 estaciones 5G activas en 18 ciudades, con capacidad de cobertura para más de 800.000 clientes. Durante los doce meses anteriores también modernizó más de 1.300 estaciones de su red.
Es decir que un eventual comprador recibiría no solamente una base superior a diez millones de líneas sino también espectro, redes 4G y 5G, infraestructura propia y un negocio corporativo orientado a pymes y grandes empresas.
Una de las operaciones más rentables de Hispanoamérica
También existe una diferencia financiera respecto de otras compañías vendidas durante la retirada.
Movistar Venezuela registró un resultado positivo de €71,99 millones durante 2025, sólo inferior a los €112,14 millones obtenidos por México entre las operaciones que todavía integraban Telefónica Hispanoamérica en ese ejercicio.
La comparación resulta todavía más relevante porque el holding regional cerró 2025 con pérdidas cercanas a los €1.151 millones, afectado principalmente por resultados negativos y deterioros contables asociados con otras filiales.
La salida venezolana responde, entonces, menos al desempeño individual de la compañía que a una decisión estratégica de Telefónica: reducir su complejidad geográfica y concentrar capital, inversiones y gestión en sus cuatro mercados prioritarios.
Por esa misma razón, una eventual venta podría exigir una valoración distinta de la aplicada a operaciones más deterioradas. Telefónica intentaría monetizar una compañía que conserva escala, liderazgo comercial, infraestructura en expansión y resultados positivos.
Rodríguez Zarco, de Argentina a Venezuela
La preparación para una eventual venta también incluyó una modificación significativa en la conducción de la empresa.
A fines de mayo, Telefónica anunció que Antonio Valente Izzi, CEO de Movistar Venezuela desde octubre de 2024, asumiría también las responsabilidades corporativas y de presidencia que hasta entonces desempeñaba José Luis Rodríguez Zarco. Valente, venezolano y con más de dos décadas dentro de la compañía, había sido director financiero de la filial desde 2018.
El cambio resulta especialmente significativo desde la Argentina porque Rodríguez Zarco desarrolló buena parte de su carrera latinoamericana en la filial local de Telefónica.
El ejecutivo español ingresó al grupo en 2001 como director corporativo de Seguridad de Telefónica Argentina. Posteriormente fue designado director de Relaciones Institucionales y Seguridad Corporativa y llegó a ejercer la Dirección General de Relaciones Institucionales, Comunicación e Imagen. Documentación oficial argentina lo identifica en 2006 como director general de Relaciones Institucionales y Seguridad Corporativa de Telefónica de Argentina.
Tras regresar a España en 2016, Rodríguez Zarco fue designado a fines de 2017 presidente de Telefónica Venezuela. Permaneció ocho años en la operación venezolana y regresó a España a mediados de este año, después de más de 25 años de trayectoria dentro del grupo trabajando principalmente para Argentina y Venezuela.
Su reemplazo dejó todos los poderes ejecutivos concentrados en Valente, un directivo venezolano con amplio conocimiento de la estructura financiera de la filial. El movimiento fue interpretado en el mercado financiero como una simplificación de la conducción que podía facilitar los procesos de auditoría y due diligence necesarios ante una eventual venta.
Estados Unidos flexibilizó el marco para las telecomunicaciones
El contexto regulatorio internacional también experimentó cambios durante los últimos meses.
El 21 de agosto, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC) emitió dos licencias específicamente vinculadas con las telecomunicaciones venezolanas.
La Licencia General 61 -posteriormente reemplazada por la 61A- autorizó determinadas transacciones relacionadas con provisión de tecnología, software, equipamiento, mantenimiento, reparación y modernización de infraestructura de telecomunicaciones.
Más directamente relacionada con una posible operación corporativa, la Licencia General 62 habilitó la negociación y firma de contratos contingentes para nuevas inversiones en el sector venezolano de telecomunicaciones.
Eso permite avanzar, entre otras cuestiones, en conversaciones y procesos preparatorios para una inversión, aunque la ejecución de determinadas transacciones continúa sujeta al régimen estadounidense de autorizaciones.

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