Mediante un posteo en Linkedin, a las 20 de este 17 de junio, el Tribunal de Defensa de la Competencia, órgano decisor de la nueva Autoridad Nacional de la Competencia (ANC), informó finalmente su decisión sobre la compra de la filial local de Telefónica Movistar por parte de su competidor Telecom Argentina, empresa a la que considera «del grupo Clarín» (aunque eso técnicamente no sea correcto, Telecom y Clarín comparte algunos accionistas).

«Estas condiciones estructurales y conductuales buscan prevenir una concentración excesiva en el mercado de las telecomunicaciones y resguardar la competencia efectiva en beneficio de los usuarios, cuestiones fundamentales para los consumidores que se veían comprometidas en las propuestas presentadas por Telecom», argumentó el tribunal, que basó su decisión en un informe técnico elaborado por el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom).

Entre las principales condiciones impuestas sobre Telecom se destacan:

  • Cesión de clientes móviles: Telecom deberá ceder 6 millones de clientes móviles, junto con la infraestructura asociada, distribuidos estratégicamente entre el AMBA, la Región Norte y la Región Sur, a un nuevo competidor del sector de las telecomunicaciones. Según trascendidos periodísticos, 4 millones deberían ser del AMBA, y uno por cada región.
  • Compartición de infraestructura: la empresa deberá garantizar a un nuevo operador acceso a su infraestructura, espectro, sistemas y condiciones de interconexión por el término de dos años, asegurando la continuidad y calidad del servicio mientras el competidor desarrolla su propia red.
  • Devolución del espectro radioeléctrico: restitución de un total de 130 Mhz, que incluye una devolución inmediata de 60 MHz a nivel nacional (más otros 10 en la región norte y 10 más en la región sur), devoluciones adicionales en zonas de alta concentración y la asignación del remanente al mercado secundario para su puesta a disposición de otras empresas.  
  • Reestructuración en Internet fija: obligación de ceder clientes a otros competidores en aquellas localidades donde la participación minorista de la resultante de la adquisición supere el 50%.

Según el Tribunal, «estos condicionamientos permitirán que, una adquisición que podría haber dejado aproximadamente el 70% de los servicios de las telecomunicaciones en manos de un solo grupo económico, solo constituirá aproximadamente el 50% de los servicios».

Entre la consolidación del sector y la creación de un nuevo operador

Las condiciones fijadas por la autoridad de la competencia no son excesivas. Desde la óptica regulatoria, la cesión de clientes no implica la transferencia de un activo propietario sino el traslado de una cartera comercial hacia un operador que deberá retenerla compitiendo por precio y calidad de servicio en un mercado crecientemente abierto a la competencia y al ingreso de nuevos jugadores, como Starlink.

Dos años de compartición de infraestructura resultan poco tiempo para una operación de la dimensión y el alcance de esta operación y podría incluso generar un negocio mayorista para la nueva Telecom + Telefónica.

Lo más doloroso para la empresa consolidada será la cesión «inmediata» de espetro radioeléctrico, un recurso escaso imprescindible en las telecomunicaciones actuales.

De aplicarse la decisión de la ANC se abre un nuevo escenario entre una mayor concentración del sector, en el caso de que Claro, el otro gran operador móvil, absorba los clientes que Telecom deba ceder -algo que seguramente la empresa argentina tratará de evitar- o ingrese un nuevo jugador el mercado móvil y vuelvan a ser tres competidores.

Entre las empresas de capital nacional no parece haber escala individual para semejante aventura (aunque algunos podrían intentarlo, como Telecentro, de la familia Pierri, y José Luis Manzano, que sigue activo en telecomunicaciones) mientras que en la región latinoamericana asoman jugadores como Tigo Millicom, que se expandió recientemente precisamente con la compra de los activos que dejó Telefónica en su retirada.

Los accionistas de Telecom (los mismos integrantes del grupo Clarín, a través de Cablevisión Holding; y Fintech, fondo del mexicano David Martínez) tienen mucha experiencia en este tipo de fusiones y, aunque en una escala muy menor, ya tuvieron que ceder clientes y operaciones. Eso ocurrió tras la fusión de Telecom y Cablevisión, cuando la empresa resultante debió desprenderse de 114.000 abonados en 17 ciudades de Córdoba que eran clientes de Arnet. Esa operación fue transferida a Universo Net, firma de la familia Valentini, de Coronel Pringles, Buenos Aires, vinculado al grupo Clarín en mesas como las de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) -los Valentini son dueños del diario de su localidad- y la Red Intercable.

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