Un estudio académico sobre el mercado alemán de plataformas periodísticas concluyó que el periodismo todavía no logró desarrollar un modelo de distribución y monetización comparable al que Spotify consolidó en la música o Netflix en el audiovisual debido a una combinación de factores estructurales: el temor de los medios a crear nuevas dependencias tecnológicas, la resistencia a compartir suscripciones en modelos tipo “bundle”, la falta de apoyo activo de los publishers a las plataformas emergentes y el uso de esos servicios para sostener negocios tradicionales en lugar de impulsar modelos nuevos.

El trabajo, publicado en acceso abierto en la revista científica Emerging Media, lleva el título Mutual Dependencies Within the Publisher-Platform Relationship: Broadening the Perspective on the Role of Emerging Platforms in Journalism y fue realizado por los investigadores Jonas Weber y Andreas Will, de la Technische Universität Ilmenau, y Christopher Buschow, de Hamburg University of Technology.

La investigación parte de una comparación explícita con industrias como la música y el video, donde la “platformization” reorganizó completamente la distribución de contenidos y generó nuevos hábitos de consumo basados en plataformas integradas. Según los autores, en el periodismo ese proceso permanece incompleto y tensionado.

Escaso interés en plataformas especializadas o emergentes

El paper sostiene que buena parte de los estudios previos sobre plataformas se concentraron en gigantes tecnológicos como Google, Facebook o TikTok, pero dejaron relativamente inexplorado el ecosistema de plataformas periodísticas especializadas o emergentes. Por eso, el trabajo se propuso estudiar específicamente las relaciones entre publishers y plataformas de noticias en Alemania, analizando no sólo a los grandes intermediarios sino también a plataformas de nicho y nuevos modelos de agregación, suscripción y distribución.

Para realizar el estudio, los investigadores aplicaron una metodología en dos etapas. Primero desarrollaron un relevamiento exhaustivo del mercado alemán de plataformas periodísticas entre mayo y junio de 2023. Utilizaron búsquedas en Google, Yahoo, Bing, Apple App Store y Google Play Store con términos asociados a “plataformas periodísticas”, “apps de diarios”, “kioscos digitales” y servicios de suscripción de noticias.

El relevamiento identificó 63 plataformas activas en Alemania, 24 más que en el estudio equivalente realizado en 2020, aunque también registró el cierre de siete servicios durante ese período. Para ser consideradas “plataformas periodísticas”, las aplicaciones debían reunir contenidos de al menos dos publishers diferentes, estar enfocadas exclusivamente en noticias y periodismo y funcionar como intermediarios entre contenidos y usuarios.

En una segunda etapa, el equipo realizó 17 entrevistas cualitativas semiestructuradas con directivos de medios, ejecutivos de plataformas y especialistas del sector. La muestra incluyó diarios tradicionales, broadcasters, medios digitales nativos, agregadores de noticias, plataformas de suscripción y kioscos digitales. Las entrevistas se realizaron entre junio y agosto de 2023 y acumularon alrededor de 18 horas de grabación.

Cuatro categorías de plataformas periodísticas

El trabajo detectó cuatro grandes categorías de plataformas periodísticas en Alemania: agregadores de noticias, plataformas de suscripción, kioscos digitales y plataformas de micropagos por artículo individual. Sin embargo, el estudio destaca que Blendle -el caso más emblemático del modelo de micropagos periodísticos- abandonó el mercado alemán en septiembre de 2023, un dato que los investigadores interpretan como evidencia de las dificultades para consolidar modelos de monetización alternativos en noticias.

Según el estudio, el principal obstáculo para el desarrollo de un “Spotify del periodismo” es la desconfianza estructural de los publishers hacia las plataformas. Los investigadores encontraron que la experiencia previa con Google y las redes sociales generó una fuerte resistencia a crear nuevas dependencias con intermediarios digitales.

Los entrevistados señalaron que, aunque las plataformas pueden aportar audiencia y monetización, los medios temen repetir escenarios en los cuales terceros terminan controlando el tráfico, las reglas de distribución y la relación con las audiencias. Esa cautela aparece especialmente frente a plataformas que buscan centralizar contenidos periodísticos pagos bajo un esquema de suscripción unificada.

Miedo a la canibalización de las suscripciones propias

El paper identifica como segundo gran freno el miedo a la “canibalización” de las suscripciones propias. Varios publishers entrevistados afirmaron que prefieren mantener control directo sobre sus modelos de pago antes que integrarse plenamente en bundles periodísticos.

Los investigadores citan declaraciones de ejecutivos que sostienen que ningún publisher quiere “simplemente sumarse” a una plataforma tipo Spotify porque todos intentan proteger sus propios sistemas de suscripción digital. El temor es que el usuario termine pagando una tarifa plana por múltiples medios en lugar de contratar suscripciones individuales.

Otro de los hallazgos centrales del trabajo es que muchas plataformas periodísticas no fracasan únicamente por problemas tecnológicos o financieros, sino también porque los propios medios participan de manera ambigua o limitada. El caso paradigmático es Blendle.

Según varios entrevistados, los publishers entregaron contenidos a Blendle, pero nunca promovieron realmente la plataforma entre sus lectores ni integraron sus servicios con sus propios ecosistemas digitales. Un especialista citado en el estudio afirmó que Blendle podría haberse consolidado si los medios hubieran apoyado activamente su expansión y ayudado a construir hábitos de uso entre las audiencias.

Innovar sí, pero para sostener el negocio tradicional

El paper también detectó un fenómeno que considera particularmente relevante: algunos medios utilizan las plataformas digitales no como instrumentos de innovación sino como mecanismos para sostener negocios tradicionales, especialmente el gráfico.

En Alemania, ciertas lecturas realizadas en kioscos digitales o plataformas de suscripción pueden computarse ante la IVW, la entidad que mide circulación y audiencias de medios y cuyos datos se utilizan para fijar precios publicitarios. De ese modo, algunos publishers distribuyen contenidos en plataformas principalmente para fortalecer indicadores vinculados al negocio de impresión y publicidad tradicional.

La investigación también analiza cómo varían las relaciones de poder según el tipo de plataforma. Mientras Google conserva una posición dominante en la distribución de noticias y concentra buena parte del tráfico hacia los medios, las plataformas emergentes dependen mucho más de los publishers para sobrevivir.

Los autores describen esta situación como un problema clásico de “huevo y gallina”: las plataformas necesitan contenidos para atraer audiencia, pero necesitan audiencia para convencer a los publishers de entregar contenidos. Esa dificultad para alcanzar masa crítica limita el desarrollo de nuevos actores periodísticos.

Multihoming, embedded agregators y el poder de los publishers

El estudio sostiene además que los publishers conservan capacidad de negociación porque controlan el activo central que las plataformas necesitan: contenido periodístico profesional y diferenciado. En consecuencia, los medios pueden retener contenidos, evitar exclusividades o distribuirlos simultáneamente en múltiples plataformas.

La investigación identifica como estrategia dominante el “multihoming”: la presencia simultánea de publishers en múltiples plataformas sin acuerdos exclusivos. Según los autores, esto reduce la dependencia hacia cualquier actor individual y mantiene abiertas alternativas de distribución.

El trabajo también analiza el rol de los llamados “embedded aggregators”, es decir, agregadores integrados dentro de otros sistemas o dispositivos, como Google Discover, Apple News o Microsoft Start. Estas plataformas pueden transferir audiencias desde sistemas operativos, navegadores o smartphones hacia contenidos periodísticos sin necesidad de construir desde cero una base propia de usuarios.

Como ejemplo, el estudio menciona el caso de upday, la plataforma impulsada por Axel Springer y Samsung, que aprovechó la preinstalación en teléfonos móviles para ganar alcance rápidamente. Sin embargo, los investigadores señalan que la pérdida del acuerdo con Samsung redujo drásticamente la relevancia de la plataforma.

La era de la IA podría repetir las viejas tensiones

Entre sus conclusiones, los autores sostienen que la relación entre publishers y plataformas es más recíproca y negociable de lo que suele plantearse en el debate sobre plataformas digitales. Por eso proponen ampliar el marco teórico tradicional incorporando variables como el tipo de plataforma y su nivel de madurez dentro del mercado.

El paper también vincula estas dinámicas con el avance de la inteligencia artificial generativa. Según los investigadores, la actual etapa de desarrollo de plataformas basadas en IA podría reproducir tensiones similares a las observadas en los primeros años de la platformización periodística.

En ese contexto, sostienen que los medios todavía conservan capacidad de negociación porque poseen contenidos exclusivos y datos de alta calidad que los modelos de IA necesitan para entrenarse y diferenciarse. Para los autores, esa situación podría abrir una nueva ventana de negociación entre publishers y plataformas tecnológicas.

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