Brasil se convirtió en el primer país de América Latina en poner en marcha esta nueva generación de televisión digital. El 11 de junio pasado, el Ministerio de las Comunicaciones lanzó oficialmente DTV+, el sistema que reemplazará gradualmente a la actual televisión digital terrestre y que busca transformar la relación entre los espectadores y los contenidos.

La primera etapa tiene alcance limitado a Río de Janeiro, San Pablo y Brasilia, donde comenzaron las transmisiones experimentales y comerciales. Para acceder a los nuevos servicios, los usuarios necesitan un televisor compatible o un receptor específico conectado a Internet.

Qué es la TV 3.0

La TV 3.0 representa la evolución de la televisión digital. Su principal característica es la convergencia entre la radiodifusión tradicional (broadcast) y la conectividad de banda ancha (broadband), lo que permite incorporar funcionalidades propias de las plataformas digitales sin abandonar la distribución gratuita y masiva de la televisión abierta.

El sistema fue desarrollado sobre la base tecnológica de ATSC 3.0, el estándar que ya funciona en Estados Unidos y Corea del Sur, aunque Brasil incorporó desarrollos propios a través del Foro Brasileño de TV Digital (SBTVD).

Entre sus principales capacidades se destacan:

  • Resolución 4K y futura compatibilidad con 8K.
  • Tecnologías HDR para mejorar contraste y color.
  • Audio inmersivo MPEG-H.
  • Interactividad en tiempo real.
  • Integración entre señal abierta e Internet.
  • Publicidad segmentada.
  • Contenidos personalizados según ubicación geográfica.
  • Funciones avanzadas de accesibilidad.

La propuesta apunta a transformar los canales tradicionales en aplicaciones capaces de ofrecer experiencias similares a las de las plataformas de streaming.


La experiencia de TV 3.0 de Globo ya permite interactividad con la señal abierta

Globo, el principal impulsor

Aunque la nueva plataforma está disponible para todas las emisoras brasileñas, TV Globo es actualmente la única que está explotando sus capacidades de manera significativa.

La compañía inició transmisiones comerciales de DTV+ el 9 de junio, apenas dos días antes del comienzo del Mundial de fútbol 2026, utilizando la competencia deportiva como vitrina para mostrar las posibilidades de la nueva tecnología. El Mundial está siendo en Brasil escenario de la competencia entre los medios tradicionales, con Globo como jugador principal, y los medios emergentes como CazéTV, canal de YouTube que transmitirá los 104 partidos de la competencia.

Durante los partidos, los espectadores de TV 3.0 pueden acceder a estadísticas en tiempo real, elegir diferentes cámaras, revisar jugadas, consultar información complementaria y participar en experiencias interactivas. En la etapa inicial, el acceso requiere un set-top box compatible, antena adecuada y un televisor 4K HDR.

«La nueva era de la televisión revela una TV con más capas. Las nuevas funcionalidades amplían la experiencia de ver televisión, haciéndola más interactiva, personalizada e intuitiva, con calidad de imagen y sonido superiores, sin perder la simplicidad que siempre caracterizó a la televisión abierta brasileña: una experiencia gratuita, accesible para todos los brasileños y con programación de alta calidad», afirmó Raymundo Barros, director de Tecnología de Globo.

Leonora Bardini, directora ejecutiva de TV Globo, destacó que el objetivo es ofrecer «una nueva forma de relacionarse con la televisión abierta» incorporando dimensiones de personalización e interacción hasta ahora asociadas al streaming.


El presidente Lula da Silva, junto a funcionarios y empresarios, tras la firma del decreto que reglamentó la TV 3.0

Reposicionamiento geopolítico de Brasil (y de Lula)

La TV 3.0 forma parte de una política pública impulsada por el gobierno brasileño para modernizar el sector audiovisual. En agosto de 2025, Lula da Silva firmó el decreto 12.595/2025 que reglamenta la implementación de DTV+ y estableció como meta que las principales capitales brasileñas estuvieran listas para el Mundial 2026.

Brasil utilizó durante casi dos décadas una adaptación local del estándar japonés ISDB-T, que en 2019 fue adoptado por la Argentina para su Televisión Digital Terrestre (TDT). Tras varios años de pruebas, el gobierno de Lula da Silva decidió en agosto de 2025 migrar hacia DTV+, una plataforma de TV 3.0 basada en tecnologías ATSC 3.0.

La adopción de DTV+ representa uno de los mayores cambios tecnológicos de la historia reciente de la televisión brasileña. Geopolíticamente implica el abandono del liderazgo regional del estándar japonés ISDB-T que Brasil impulsó desde 2006 -y que adoptaron todos los países de América del Sur con las únicas excepciones de Uruguay y Colombia-, mientras que técnicamente supone migrar hacia una arquitectura basada en tecnologías ATSC 3.0, aunque preservando desarrollos nacionales.

El ministro de Comunicaciones brasileño, Frederico Siqueira Filho, definió el proyecto como una integración entre dos infraestructuras ya consolidadas en el país: la televisión y la conectividad. «La televisión desempeña un papel fundamental en la difusión de información, cultura y entretenimiento de calidad en todo Brasil. Ahora, vamos a mejorar esta experiencia. La TV 3.0 ofrecerá una verdadera inmersión al espectador, con mucha más interacción y calidad”, celebró el ministro. Brasil tiene cerca de 80 millones de hogares y más de 75 millones reciben televisión. Al mismo tiempo, 75 millones tienen acceso a Internet.

Las primeras estaciones experimentales comenzaron a operar en San Pablo y Brasilia durante 2025 y 2026. El despliegue nacional será gradual y se extenderá hasta 2028.

Aunque las mejoras audiovisuales son uno de los aspectos más visibles, los desarrolladores sostienen que la verdadera revolución está en la interactividad. Conceptualmente, la TV 3.0 brasileña cumple un rol similar al que HbbTV (Hybrid Broadcast Broadband TV) desempeña en Europa: integrar la televisión abierta con Internet para ofrecer contenidos interactivos, personalización, video bajo demanda y nuevas formas de publicidad. La diferencia es que Brasil desarrolló su propia plataforma, DTV+, basada en ATSC 3.0 y en la evolución del sistema Ginga.

Ginga es el middleware desarrollado por universidades públicas brasileñas que permite ejecutar aplicaciones interactivas sobre la televisión digital. La nueva plataforma DTV+, base de la TV 3.0 brasileña, es una evolución de ese ecosistema tecnológico y combina las capacidades de Ginga con las nuevas funcionalidades de conectividad e interactividad del estándar ATSC 3.0.

En el futuro se prevé la incorporación de experiencias inmersivas con video en 360 grados, integración con dispositivos domésticos inteligentes, servicios públicos digitales, alertas de emergencia geolocalizadas y sistemas avanzados de comercio electrónico y publicidad segmentada.

Una de las innovaciones más relevantes es el uso de la tecnología TxID (Transmitter Identification), que permitirá adaptar contenidos y mensajes publicitarios según la ubicación geográfica del receptor, incluso sin conexión a Internet. Esta tecnología permite que el receptor identifique exactamente desde qué transmisor terrestre está recibiendo la señal de televisión.

Gracias a ello, una misma cadena nacional puede ofrecer contenidos, publicidad o alertas diferentes según la ubicación geográfica del espectador, incluso sin conexión a Internet.

Argentina, sin interés estatal en la TV abierta

Mientras Brasil avanza hacia la TV 3.0, Argentina continúa operando con el sistema estatal de Televisión Digital Abierta (TDA) basado en el estándar japonés ISDB-T adoptado en 2009.

Hasta el momento no existen anuncios oficiales sobre la migración hacia una nueva generación de televisión digital ni pruebas públicas equivalentes a las que se desarrollan en Brasil.

La discusión técnica apareció en encuentros de la industria como Caper Show, pero todavía no forma parte de una agenda regulatoria concreta.

Mientras Brasil ya comenzó a desplegar la TV 3.0, la Argentina todavía transita una etapa inconclusa de la digitalización televisiva que comenzó por decreto como fase experimental en 2009 -el mismo año que se sancionó la ley de medios audiovisuales-. Aquel año comenzó el despliegue de plantas transmisoras, encargadas por la estatal nacional Arsat a la estatal rionegrina Invap.

El sistema, denominado Televisión Digital Abierta (TDA), cuenta con una extensa red de cobertura nacional -con alcance teórico sobre el 80% de la población, pero usuarios y técnicos reportan problemas de recepción desiguales según la región, limitaciones de mantenimiento y una evolución tecnológica prácticamente detenida desde su lanzamiento.

La situación quedó reflejada en la postergación del apagón analógico, previsto originalmente para 2019, que debió ser nuevamente prorrogado hasta 2026-2027 por la baja adopción del sistema digital en parte de la población.

La Argentina debía completar el apagón analógico en 2019, diez años después del lanzamiento de la TDA. Sin embargo, el proceso fue postergado sucesivamente en 2019, 2022, 2023 y 2024. La fecha límite pasó primero a 2021, luego a un esquema gradual entre 2023 y 2024, y finalmente quedó diferida hasta 2026-2027.

En términos tecnológicos, mientras Brasil discute cómo competir con Netflix, YouTube y las plataformas de streaming mediante una televisión híbrida, Argentina aún enfrenta el desafío de completar la transición desde la televisión analógica hacia la digital. En paralelo, se mantienen abiertos debates sobre los contenidos que transmite la grilla de canales nacionales de la TDA, entre los que aún destaca la propaganda rusa de RT, y los casos de corrupción en torno de la empresa estatal Arsat.

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