La empresa argentina Orbith, especializada en conectividad satelital rural, atraviesa una situación financiera delicada en medio de la transformación global del negocio satelital impulsada por las constelaciones de baja órbita como Starlink. Según el balance presentado por su controlante Holdsat SA ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), la compañía quedó alcanzada por la causal de disolución prevista en el artículo 94 de la Ley General de Sociedades debido a la pérdida de capital social.
El documento, según informó la revista Mercado, muestra un deterioro patrimonial significativo durante el ejercicio cerrado el 31 de octubre de 2025. La empresa recibió un aporte de capital de $667 millones y registró además una desvalorización de bienes de uso por $1.219 millones. El directorio anticipó que propondrá a los accionistas nuevos aportes para recomponer la situación patrimonial y evitar la disolución.
El caso de Orbith tiene una particularidad dentro del mercado satelital argentino: es una de las pocas compañías del sector con oferta pública y, por lo tanto, obligada a transparentar estados financieros y reportes societarios ante la CNV. Esa condición permitió observar con detalle el impacto que tuvo la irrupción de Starlink sobre un modelo de negocios basado en conectividad GEO en banda Ka para zonas rurales.

La revista Mercado destacó que Orbith no opera con espectro propio, sino mediante el alquiler de capacidad satelital de terceros como la estatal Arsat y la española Hispasat. Esa diferencia limita sus opciones estratégicas frente a otros operadores internacionales que pudieron monetizar activos regulatorios para financiar su reconversión.
El texto también repasa el cambio tecnológico que afectó al segmento GEO residencial. Mientras los satélites geoestacionarios presentan latencias cercanas a los 600 milisegundos, las redes LEO reducen ese tiempo a unos 40 milisegundos, con mejores prestaciones para video, teletrabajo y aplicaciones interactivas. En ese contexto, el desembarco masivo de Starlink en Argentina alteró la ecuación competitiva del mercado rural satelital.
Uno de los proyectos que quedó en suspenso fue el plan para lanzar el satélite propio Orbith 1 junto a la estadounidense Astranis. Aunque había sido anunciado públicamente en 2024 como parte de una estrategia de expansión regional, los estados financieros de 2025 ya no muestran inversiones asociadas al proyecto ni referencias operativas concretas, lo que fue interpretado como una señal de abandono de la estrategia GEO propia.
Como respuesta, la compañía comenzó a reposicionarse hacia un modelo “multi-órbita”, integrando servicios de terceros como OneWeb y Starlink para clientes corporativos e institucionales. Entre los contratos destacados aparece un despliegue de 218 sitios conectados en la provincia de Salta utilizando tecnología LEO.
El artículo compara además el caso argentino con experiencias internacionales. En Reino Unido, el operador GEO Bigblu abandonó el negocio residencial tras la expansión de Starlink. En Estados Unidos, EchoStar vendió activos de espectro por decenas de miles de millones de dólares, incluyendo operaciones con SpaceX y AT&T, para financiar su reconversión.
Según el análisis de Mercado, Orbith intenta recorrer un tercer camino: sostener la operación mediante aportes de capital mientras migra desde el mercado residencial hacia servicios corporativos y gubernamentales, en un escenario de creciente presión competitiva y menores márgenes para los operadores GEO tradicionales.
La irrpución de Starlink en el mercado argentino está provocando una rápida reconfiguración del mercado de conectividad especialmente en las provincias, donde se observa una fuerte tendencia a la concentración del sector de ISP y cableoperadores.

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